Concierto

Folclore, siglo XX y joven virtuosismo en el Teatro Villamarta

  • Pablo Barragán tuvo una calurosa acogida en su debut como solista en el coliseo jerezano

Actuación este viernes de la Orquesta de Cámara Eslovaca. Actuación este viernes de la Orquesta de Cámara Eslovaca.

Actuación este viernes de la Orquesta de Cámara Eslovaca. / Manuel Aranda (Jerez)

Es lo suyo, comenzar la temporada de conciertos de otoño con un día lluvioso. Sin embargo, pese a las inclemencias del tiempo, los fieles seguidores de la programación del Villamarta acudieron a la cita con la Orquesta de Cámara Eslovaca, con el atractivo de poder oír al joven clarinetista sevillano Pablo Barragán, arropado por esta orquesta de cuerda en su versión de tamaño intermedio: 4,4,3,2,1.

El concierto dio comienzo con una obra del pasado siglo XX: La Serenata para orquesta de cuerdas Op. 5 ES 48 de Eugen Suchon. Una obra del período juvenil del compositor eslovaco, de tintes romántico-tardíos y remembranzas folclóricas, pero donde ya se vislumbra su futuro como investigador inquieto por la utilización del cromatismo e incluso el serialismo musical que caminó por la Europa Musical de mediados del siglo pasado.

Fue en el segundo tema donde debutó como solista en el Teatro Villamarta Pablo Barragán, aunque relató al público que ya había visitado anteriormente el foso del teatro, en sus años de estudiante de conservatorio, en una representación de zarzuela.

Su debut jerezano como solista fue calurosamente acogido por el público, que enseguida supo apreciar su calidad como intérprete de un instrumento, el clarinete, tan apreciado en nuestra tierra, como parte fundamental de las bandas de música, sin embargo visto ahora desde otra óptica bien diferente: La de solista en un concierto romántico, como es el Quinteto para clarinete y cuerdas Op 34 de Carl M. von Weber. Barragán consigue transmitir y hacer pianos excelentes, utiliza la técnica del trémolo muy bien, a la vez que consigue una emisión constante, ligando las notas de manera excelente.

Orquesta de Cámara Eslovaca en el Villamarta. Orquesta de Cámara Eslovaca en el Villamarta.

Orquesta de Cámara Eslovaca en el Villamarta. / Manuel Aranda (Jerez)

Regaló una propina antes de finalizar la primera parte del concierto: Shalom Alekhem en arreglo del compositor y clarinetista húngaro, Belá Kovács. Pablo Barragán hizo una fenomenal interpretación del tema, gestualizando la obra e incluso interactuando con la orquesta, haciendo muy llamativos los momentos en que ejecutaba el Re sobreagudo confrontando con los primeros violines de la orquesta. Muy bien.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada por completo a música del siglo XX, y a cargo de la Orquesta de Cámara Eslovaca.

Muy empastada y con una correcta dirección a cargo de primer violín, Ewald Danel, interpretaron en primer lugar Música eslovaca de I Zelenka, para seguir con la Suite para orquesta de cuerdas del checo Leos Janácek, una obra que, evidentemente suena mejor cuando es interpretada por la sección de cuerda al completo de una orquesta sinfónica, pero que, no obstante, sonó también aceptablemente bien, en esta versión de orquesta de cámara de formato intermedio.

El programa de mano, que no el concierto, acabó con las Seis Danzas Rumanas del húngaro Béla Bartók. Se trata de una obra de principios del siglo XX, de carácter folclórico, de gran belleza, que la Orquesta de Cámara Eslovaca interpretó muy bien, transportando al público del Villamarta al folclore más oriental de Europa. Hubo un bis de la orquesta, que cerró un concierto variado, dedicado sobre todo al folclore europeo y al siglo XX, con obras de gran belleza, que normalmente no se tiene la oportunidad de escuchar en los circuitos normales de clásica.

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