XXV Jornadas de Historia. Jerez y el jerez.

El paisaje urbano del jerez, en las Jornadas de Historia

  • José Manuel Aladro desgrana en una conferencia la secular relación de la ciudad con su principal producto, el vino

Un instante de la conferencia de José Manuel Aladro. Un instante de la conferencia de José Manuel Aladro.

Un instante de la conferencia de José Manuel Aladro. / Pascual (Jerez)

Las XXV Jornadas de Historia, que este año están dedicadas a ‘Jerez y el jerez. Huellas de una relación histórica’, continuaron ayer en el Consejo Regulador con comunicaciones y con la conferencia del profesor de la Universidad de Sevilla José Manuel Aladro, ‘El paisaje urbano del jerez’. Aladro destacó que en las últimas décadas, la patrimonialización de las ciudades históricas ha evolucionado hacia “la más amplia conceptualización de paisaje urbano histórico. Noción que implica la superación de la idea tradicional de conjunto histórico “para abarcar el contexto urbano general y su entorno geográfico, incluyendo también los usos y valores sociales y culturales, los procesos económicos y los aspectos inmateriales del patrimonio en su relación con la diversidad y la identidad (UNESCO, 2014)”.

Desde esta perspectiva amplia se plantea el acercamiento a la ciudad de Jerez a través de su paisaje urbano. Un paisaje caracterizado y singularizado por la secular relación de la población con su principal producto, el jerez. “Si bien la interacción entre el jerez y Jerez es tan antigua, posiblemente, como la propia ciudad, el proceso que condujo a la construcción del actual paisaje urbano se iniciaría en la segunda mitad del siglo XVIII, prolongándose hasta los años setenta del siglo XX”, subrayó. Desde las primeras décadas, las construcciones bodegueras se insertarían en la trama urbana, redefiniendo sus límites y sustituyendo a palacios y templos en su misión cualificadora del espacio urbano. Edificaciones industriales que caracterizarían la escenografía industrial en la que se desarrollaría la sociedad vinatera del siglo XIX.

Grandes mansiones eclécticas convivirían con las instalaciones industriales de sus propietarios, casas de viñas transformadas en recreos, palacios resimbolizados, conventos reutilizados e importantes infraestructuras urbanas y territoriales. En el perímetro, las edificaciones del vino transformarían para siempre la imagen exterior de la población, ocultando las cercas medievales e incluyendo nuevos actores al perfil territorial. En la segunda mitad del siglo XX, la difusión del vehículo y la expansión residencial de la ciudad trasladarían el protagonismo de las bodegas hacia nuevos espacios urbanos.

Las Jornadas continuarán hoy con las comunicaciones a las 18,30 horas, y la conferencia del doctor en Historia del Arte Manuel Rodríguez sobre ‘Viña, bodega y vinos: la conformación del gusto vinícola en la segunda mitad del siglo XIX’. Ya el viernes, última jornada, Agustín García Lázaro, del Centro de Estudios Históricos Jerezanos hablará del ‘Viñedo jerezano: un recorrido por los paisajes y la historia’.

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