Cultura

Un paréntesis en el Museo del Tiempo

  • Joyas de la música latinoamericana y española se pasean de orilla a orilla y hacen que se pare el reloj; Pasión Vega desgrana los temas de su último álbum, 'Gracias a la vida', y otros tantos clásicos del siglo XX

Si tuviera memoria de pez, como dice no sé cuál anuncio, hoy podría afirmar sin lugar a dudas que ha nacido una estrella. Pero no, mi maltrecha memoria, aunque me juegue malas pasadas, no es capaz de borrar de la retina y los oídos momentos grabados a fuego de otros tantos conciertos de la artista malagueña. Ella, que llegó hace eso de seis años, lo hizo para quedarse. Y el pasado jueves dio un pasito más, firme y quedo, para afianzar su laboriosa carrera. El público, de Jerez y otros tantos puntos de la provincia, saboreó una velada con regusto latinoamericano.

Nada más comenzar Pasión Vega lanza un desafío. Suena 'Cuesta abajo', música de Carlos Gardel y letra de Alfredo Le Pera. Pero lo cierto es que el concierto del pasado jueves en la Atalaya fue 'in crescendo' hasta tocar el cielo. Joyas de la música, esto es, buenos vinos criados en tierra albariza y conservados en el Museo del Tiempo. Combinación para saborear la textura, el aroma o el color de la melodía y la garganta de una malagueña salerosa. Así, acabaría su recital con un derroche de pulmones, de buen gusto y estilo sobre el escenario. "Donde el tiempo parece que se para", según señaló la artista, la noche fresquita se pasó volando de canción a canción, de Argentina a Granada, de Cádiz a La Habana, de El Puerto a Portugal, de México a Uruguay…Así, con la copa de vino en la mano, el mapamundi de la copla, del tango, del pasodoble o de la habanera quedó agujereado de Sur a Sur. 'Siglo veinte cambalache' o 'Nostalgias' se batieron en duelo y siguió ganando el tango.

Pasión Vega envuelta en un mantón se contoneó al compás de la copla. Sonó entonces en una vieja radio de los años 30 'La bien pagá'. 'Las Carceleras del Puerto', 'Tatuaje', 'Me embrujaste', 'Las Habaneras de Cádiz' o el romance de 'La Lirio'. Historia viva de la música, más viva que nunca a juzgar por los aplausos del público entre el que ciertamente pesó el de mediana edad en adelante. No obstante, una porción de la tarta se la llevó el que aún tiene en sus bolsillos el carné joven. Y es que apreciar el arte por definición poco tiene que ver con la edad. El feedback público-artista era continuo. Pasión tuvo palabras de recuerdo para quién "cambió el concepto de la copla": el gran Carlos Cano que llevó este género en el mismo barco que navegaba la Modernidad. 'María la portuguesa' salió de la garganta de quién podría ser ya continuadora natural de la copla en Andalucía. El amor a la copla y a Cádiz une a este granadino y a la malagueña (quien no puede negar su admiración), pero no los encasilla, porque ambos abrieron y abren sus voces a nuevos estilos.

La malagueña fue presentando al gran elenco de músicos de los que se rodeó: Jacob Sureda (piano y teclados), José Vera (bajo y contrabajo), Vicent Climent (batería), José Juan Martínez (guitarra española y acústica), Roberto Jabonero (violín y mandolina), Tito Cartechini (bandoneón) y Maite Martínez (coros y percusión).

Con algunos problemillas de sonido renació 'Ojos verdes'. Aplausos ante la magnífica elección, si bien no hubo quinto malo. Aunque 'las cosas del directo' obligaron a la artista a pedir un cambio de micro en un susurro callado. Risas del respetable. "Hasta para eso tiene arte la chiquilla", se oía en un patio de butacas embelesado por unos ojos verdes. Los suyos.

Ella, Chavela Vargas y él, José Alfredo, se pasearon en 'El jinete', por una 'Noche de Ronda' realmente inolvidable. El público participó activamente coreando el estribillo. Finalizó la parada latinoamericana con 'Fina estampa'. A sus compañeros y artistas "con alma de niños": Paco Cepero, Diego Carrasco, David Palomar, Pedro Rollán o Jesús Bienvenido dedicó 'Tan poquita cosa', la rumba de Javier Tizón. Sensiblidad a flor de piel para dar paso a lo más esperado de la noche. 'Lucía' de Joan Manuel Serrat y 'María se bebe las calles', el alegato contra los malos tratos, de Antonio Martínez Ares. Se despide lanzando flores entre el público que no la deja escapar así como así. 'Gracias a la vida' cierra el guión. Pero para los bises deja los versos de Sabina a Camarón en 'Cómo te extraño'. Poesía profunda. Alarde de voz y recogimiento a un mismo tiempo. Matices que erizan la piel. Se despidió con malagueña salerosa. Toda una declaración de intenciones.

Dos pulgares hacia arriba en señal de victoria se vislumbraban en el claroscuro desde la grada y reflejaban el sentir general del público. Hasta pronto Pasión.

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