Cultura

Todo es poesía menos la poesía

¿Quién eres? ¿Quién crees que eres? ¿Qué escribes? ¿Cómo te presentarías ante un desconocido? ¿Qué imagen reflejas en el ascensor o en la pantalla del teléfono, día a día? ¿Qué escribes tú? ¿Quién eres tú? ¿Estás seguro? Esos titubeos guían el monumental -la extensión no importa- Decreación, en el que Anne Carson despliega la apuesta nuclear de su escritura: con (casi) todo dicho, el reto lo plantea la forma.

Este escudriño de la identidad y sus acarreos responde a una idea, la de la decreación, acuñada por Simone Weil; las referencia, por acotar las coordenadas del discurso de Carson -y los felices diálogos con sus referentes-, significa. Aquello que se ha creado, afirmaba Weil, la criatura que nos habita, se disuelve dentro de nosotros y regresa a la esencia: a nuestro propio yo. No se trata de destruir, sino de deshacer. La propuesta de Carson, pues, parte de lo que ya se ha establecido y avanza sobre sí misma, trazando un camino que apela a la memoria y al sueño -todas las acepciones resultan válidas-, quizá las materias de las que nos componemos.

"Todo cuanto hemos deseado, se deshila", y Carson exhibe su conciencia de la escritura como acto físico, también visible. No se trata Decreación, en este sentido, de una lectura amable: el mismo reto que Carson se plantea lo comparte con el lector, que se deshace con ella. Los poemas iniciales, apegados a la posible expectativa, se deshilan en formas diversas: ensayos breves, libretos de ópera, guiones para un documental. ¿Quién eres? ¿Quién crees que eres? ¿Qué es la poesía?

Anne Carson trasciende desde la actitud y la mirada, como también Nicanor Parra quisiera. Aborda la muerte y la enfermedad, el amor y el desamor, los recuerdos y las duermevelas, la escritura: deconstruye todo aquello que nos construye. Carson deshace la forma y el discurso y, en su gesto, también el mensaje. Decreación arrasa también con la definición de poesía fijada por el canon: se entiende, pues, como poética más allá de lo vital. Ambicioso y libérrimo, preñado de ironía, cuesta entender que en nuestro país se haya publicado en este año una obra -de poesía, si es que acepta la etiqueta del género- más alta y fundamental que Decreación.

Anne Carson. Trad. Jeannette L. Clariond. Vaso Roto, Madrid, 2014. 368 páginas. 25 euros

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