Cultura

Con el pretérito marcando presencias

UNA de las programaciones expositivas más interesantes de cuantas tienen lugar en la provincia de Cádiz es la que organiza, de manera continuada, el Vicerreactorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Cádiz y que, desde la asesoría experta, seria y rigurosa, de Jesús Micó, llevan hasta los antiguos edificios militares una propuesta fotográfica de inusitada trascendencia y con valores seguros de una Fotografía que, aquí, ha dejado a un lado los advenedizos e interesados fotógrafos adscritos a las modas para centrarse únicamente en aquellos que, realmente, son protagonistas absolutos de la gran Fotografía moderna.

Federico Clavarino es un fotógrafo italiano (Turín, 1984), afincado en Madrid que ofrece una desapasionada proposición fotográfica a través del paisaje, de la sociedad de Ucrania, uno de los estados de la extinta Unión Soviética cuya realidad más inmediata es captada en todo su esplendor.

Estamos ante un relato imprevisible cuyos protagonistas son actores que llevan escenificando un papel desde que nacieron, que les ha pillado desenlaces existenciales extremos, que han vivido tiempos pretéritos y presentes con muchos desajustes y que habitan un paisaje sin aditamentos desvirtuantes, de gran pureza ambiental - la que el azar les ha tocado en suerte - y patrocinadores de una realidad donde lo esencial y básico marcan rutas que se nos antojan de entrañable cotidianidad.

Federico Clavarino se adentra, no obstante, por la imagen de un país que, todavía, no se ha despojado de sus encuadres anteriores, que están estigmatizados por una realidad aplastante y determinante y que posibilita el conocimiento de un paisaje y una humanidad con muchos elementos que patrocinan presencias y ausencias, que dejan una nota de contundente nostalgia decadente, de un tiempo que sentimos acabado dentro de su conformista presencia. El artista italiano se ha metido intensamente en el papel de los personajes y ha hecho trascender la realidad social, política y existencial de un pueblo mediatizado por el ayer y que busca ansiosamente un mañana liberador.

La exposición nos sitúa en un universo donde lo mediato y lo inmediato se dan la mano en un paisaje donde la potencia extrema de la representación llega a plantear imágenes imposibles para una sociedad que las contempla con mucha distancia.

Importante exposición de fotografía, en la que, una vez más, se nos presenta la impresionante pureza de una modalidad artística a la que muchos han sido llamados y no todos se acercan ni por asomo.

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