música

Un singular concierto impresionista

  • Para Josu Solaun, también se puede crear interpretando

  • Sus conciertos de piano en directo no buscan la perfección formal, sino todas las riquezas de la música

El concertista de piano Josu de Solaun, el sábado durante la interpretación en el Teatro Villamarta. El concertista de piano Josu de Solaun, el sábado durante la interpretación en el Teatro Villamarta.

El concertista de piano Josu de Solaun, el sábado durante la interpretación en el Teatro Villamarta. / miguel ángel gonzález

Es más que probable que haya sido la primera vez que la mayoría del público villamartino que asiste regularmente al coliseo jerezano, haya tenido la ocasión de escuchar a este concertista de piano, valenciano de nacimiento, pero asentado en Estados Unidos desde los 17 años. La principal razón tal vez sea porque Solaun ha desarrollado casi toda su carrera fuera de España. Trabaja como concertista de piano y como profesor de universidad, sobre todo en las ciudades de Nueva York y Houston, aunque ha dado giras y conciertos por todas partes del mundo. Y lo que es casi seguro es que, salvo algún familiar presente en el teatro, muy pocos asiduos del villamarta sabrán que Josu Solaun es también compositor, y que dos de sus obras, en concreto dos Preludios, fueron interpretadas el sábado 10, como propinas, una vez concluida la interpretación del programa de mano.

Solaun se define como un concertista de estilo propio y singular. Para él, también se puede crear interpretando. Sus conciertos en directo no buscan la perfección formal, sino todas las riquezas de la música. Y yo particularmente no puedo estar más de acuerdo, en lo que se refiere a la interpretación musical. Coincido plenamente en que el intérprete instrumentista, más allá de la rigidez formal de la partitura, puede (y debe) manifestar sentimientos, expresiones, y mostrar todas las realidades de la música. Incluso el hecho de equivocarse en una nota es parte de la música, porque la interpretación en directo es precisamente eso, y es también lo que la distancia de un trabajo de producción discográfica. Se pueden conseguir, a base de mucho trabajo, interpretaciones muy cercanas a las grabaciones en estudio de un disco, pero, al fin y al cabo, para eso están las grabaciones…

Tal vez sea ese convencimiento de la capacidad creativa del intérprete, el que lleve a Solaun a ejecutar sus programas uniendo piezas del mismo o de distintos autores como si de una misma obra se tratara. Y eso fue lo que hizo en el concierto del pasado sábado 10 en el Villamarta.

En la primera parte del concierto, dedicada al romanticismo del s. XIX, el pianista valenciano interpretó la conocida Arabesque op. 18 de Schumann, seguida del Allegro de concierto de Granados y, sin solución de continuidad, Los Valses poéticos y La Maja y el ruiseñor del mismo compositor. La primera parte finalizó con la interpretación, también sin interrupción, del Nocturno nº1 op.62 y la Balada nº4 op. 52 de F. Chopin.

En mi opinión lo mejor vino en la segunda parte, con una soberbia interpretación de los Preludios: Ondine, Minstrels y Fuegos de Artificio de Claude Debussy. Impresionante.

Si su versión de las obras de Debussy dejó boquiabierto al respetable, la interpretación que hizo de Los Paisajes de Mompou mereció de por sí sola el haber asistido al concierto. Solau supo transmitir el concepto y la importancia del silencio en la obra de Mompou.

Seguido, y sin interrupción, unió la obra Córdoba, de La Iberia de Albéniz, uno de los más grandes compositores de música para piano de España.

Y para finalizar, homenaje a la tierra gaditana, con la Fantasía Baética de Manuel de Falla.

Y, aún a riesgo de repetirme, contarles que en los bises, Josu de Solaun nos regaló, intercalados con un preludio de Debussy, dos preludios propios.

Un excelente concierto de piano, donde el impresionismo y la distinción interpretativa brillaron en el Villamarta.

Crítica

Lugar: Teatro Villamarta. Intérprete: Josu de Solaun, piano Repertorio: Debussy, Mompou, Albéniz y Falla. Fecha: Sábado, 10 de febrero.

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