J. J. Benítez. Escritor

"La sorpresa es que el que está vivo es el que está más muerto"

  • El escritor navarro presenta hoy en Cádiz, en la librería QiQ, su libro 'Estoy bien', donde recopila casos de personas que han hablado con muertos

Reside en Zahara de los Atunes desde hace 20 años porque considera que en este rincón gaditano se encuentran "el mejor lugar del mundo, la mejor playa del mundo y la mejor gente del mundo". J. J. Benítez (Pamplona, 1946) estará hoy en Cádiz, en la librería QiQ a las 19.30 horas, para presentar su libro, Estoy bien, de Planeta.

-¿Qué tiene este libro de novedad en su carrera literaria?

-Es un libro muy distinto a todo lo que he hecho porque toca, por primera vez, 160 casos de gente que ha visto a amigos y familiares muertos, y han hablado con ellos, les han tocado. Es una investigación que empecé en el año 1968.

-No es un libro improvisado.

-No, no, es un libro con muchos años y, bueno, yo consideré hace tres o cuatro años que era el momento de sacarlo porque podía contribuir con un poco de esperanza a la gente que está decepcionada por muchos motivos. Reuní aproximadamente un millar de casos e hice una primera selección. Era problemático porque había muchísimos casos y en principio todos buenos, todos auténticos, pero no tuve más remedio, por exigencias de la editorial, que dejarlos en 160 casos.

-¿Es un libro periodístico?

-Sí, porque yo me he limitado fundamentalmente a recoger los testimonios, interrogar a los testigos, una y dos y tres veces, recoger las pruebas si es que las hay y darles cuerpo en el sentido de contar la historia sin más. Yo no me he metido a elucubrar, ni a pontificar, ni a decir una cosa u otra.

-¿Y esa insistencia en preguntar, en buscar pruebas, fue para dar consistencia a todos los casos?

-Bueno, me llamó mucho la atención el primer caso, en el 68, que fue por un periodista que me causaba mucho respeto y me impactó mucho lo que me contó. A partir de ese momento, se puso en marcha un mecanismo de curiosidad y me puse a investigar y fue al principio por curiosidad pura. Después me di cuenta de que había algo más profundo y seguí investigando con una idea muy clara de que la muerte no es el final.

-¿Es este libro una manera de enfrentarse a la muerte?

-Sí, yo creo que es uno de los objetivos, quitarle hierro a la muerte, quitarle miedo a ese fenómeno y que se dé cuenta la gente de que después de la muerte hay vida. Esa es la intencionalidad capital.

-¿Y se puede explicar cómo es esa vida, tiene que ver con la que presentan las distintas religiones, la católica en particular?

-No, no, no tiene nada que ver con las religiones. Por lo que he visto de todos esos testimonios, por lo que dicen, lo que sí es cierto es que hay una vida física después de la muerte, en algún lugar que desconocemos y al que no hemos tenido acceso todavía técnicamente, pero donde la gente está viva, trabaja, tiene un cuerpo, no hay problemas de salud, no hay enfermedades. Los testigos repiten mucho todo esto y la verdad es que me crea una sensación de gran esperanza.

-¿Estamos hablando de un paraíso, para entendernos?

-Pues desde el punto de vista de lo que conocemos aquí, sí (ríe). Aquí parece que está todo patas arriba.

-¿Por eso el 'Estoy bien' que viene del otro lado; los que estamos aquí no estamos tan bien?

-Sí, los que están bien son los que están allí. Nosotros, no creo. Hombre, es una de las frases más repiten: "No te preocupes, no llores más, estoy bien". Y aparecen además con un aspecto de juventud, sin defectos físicos, sin problemas, y con una sonrisa y una presencia extraordinaria.

-¿Alguien le ha puesto ya trabas al libro diciendo que podrían ser casos de sugestión?

-No, no me he encontrado con ninguno porque todos los casos están muy estudiados, son gente que no tienen el menor interés en salir en una publicación, y en muchos casos he tenido que cambiar los nombres. No hay ningún afán propagandístico. Ha costado mucho trabajo sacarles la información porque son temas muy íntimos, no quieren hablar, les cuesta trabajo, y ha sido un verdadero esfuerzo convencerlos. No he tenido ninguna crítica en ese sentido, de sugestión o autosugestión. Ten en cuenta que en muchos casos hay restos físicos, hay señales, desde alfombras quemadas a cuadros descoloridos. La presencia de esta gente que están muertas y enterradas desde hace mucho tiempo es algo que nos cuesta mucho trabajo aceptarlo y entenderlo, porque se supone que el muerto está muerto, pero no es así. La sorpresa, la gran sorpresa, es que el que está vivo es el que está más muerto.

-¿Este libro da miedo como 'Los otros' o 'El sexto sentido'?

-Yo espero que no, es un libro muy esperanzador, no es un libro tétrico. Yo he procurado que los casos sean muy variados, de diferentes lugares del mundo, hay casos de la provincia de Cádiz también. Al contrario, es un libro que te deja un sabor de boca muy agradable.

-Y después de todo esto, ¿se supone que García Márquez habrá llegado ya a Macondo?

-Pues, mire, yo creo que Gabriel García Márquez hizo cosas maravillosas, menos una. En una entrevista él hablaba de la muerte como una traición. Yo creo que la cara de susto del pobre Gabo habrá sido espectacular, porque la muerte no es ninguna traición, es un mecanismo natural para pasar de un sitio a otro, y allí se habrá dado cuenta de que muchos de los libros que triunfan aquí en la tierra ya estaban escritos, estaban escritos en los cielos y alguien los transmite.

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