música

Un viaje junto a Galdós y Gainsbourg

  • Los gallegos Triángulo de Amor Bizarro desembarcan hoy en el CAAC para presentar su nuevo trabajo, 'El gatopardo', una mirada crítica (y elegante) a la realidad que nos rodea

La banda Triángulo de Amor Bizarro, en una fotografía promocional. La banda Triángulo de Amor Bizarro, en una fotografía promocional.

La banda Triángulo de Amor Bizarro, en una fotografía promocional. / rocafort

En su sello, Mushroom Pillow, aseguran que "no existe un caso igual" en "la escena iberoamericana" y describen su música como "personal, visceral y valiente", y lo cierto es que desde su disco de debut, que publicaron en 2007 y llevaba el nombre del grupo, los gallegos Triángulo de Amor Bizarro han sabido ganarse el respeto del público y la crítica y mantenerse libres sin pagar incómodos peajes. "Sabíamos que siempre que abres puertas hay otras que se cierran. Había ofertas que nos interesaban, pero que implicaban ciertas concesiones que no queríamos hacer", sostiene la cantante y bajista Isabel Cea sobre la trayectoria de la banda, coronada con reconocimientos como los Premios de la Música Independiente o el Premio Ruido, que concede la prensa musical. "Hemos tenido cuidado en hacer las cosas a nuestra manera, tal vez porque no teníamos 15 años cuando empezamos en esto", afirma Cea. Vivir en una aldea de Boiro, en La Coruña, ayuda a los integrantes de este cuarteto a distanciarse y no sucumbir a las presiones del mercado. "Aquí tenemos nuestro local de ensayo y desde aquí montamos nuestros follones. Comemos muy bien, estamos cerca de nuestra familia, leemos y tenemos tiempo para nosotros. No estamos en Madrid metidos en el rollo comercial, aunque nos encante viajar con el grupo cuando hay que hacerlo", prosigue Cea.

Hoy jueves, Triángulo de Amor Bizarro desembarca en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, dentro del ciclo Pop CAAC, para presentar otra muestra de esa singularidad que les caracteriza, el epé El gatopardo, que apareció en vinilo en una edición limitada de 500 unidades. "Nunca calculamos demasiado qué es lo próximo que vamos a hacer, simplemente nos metemos en el estudio y empezamos a dar forma a las canciones", explica la bajista sobre la gestación de este trabajo. "Juntamos cuatro temas que tenían sentido reunidos, y pensamos que al ponerlos en un disco más largo igual perdían la esencia", comenta Cea.

"Hemos tenido cuidado en hacer las cosas a nuestra manera", aseguran en el grupoLos componentes de la banda creen que "la música ayuda a cambiar la forma de pensar"

"Los afortunados y los que viven en la tierra sin pan ahora deben compartir las bondades del mercado", se oye en Ciudadanos, uno de los cortes de El gatopardo yun canto indignado y malévolo sobre las injusticias del capitalismo y las mentiras veladas de la política actual. Los cuatro temas coinciden en una mirada crítica al entorno. "Ahora hay un cambio, nos sentimos orgullosos de vivir en un país donde está la mayor representación de ministras", manifiestan en el grupo, "pero hace unos meses estábamos hundidos pensando que éste era uno de los sitios más atrasados del planeta, cuando sacamos el disco estábamos en una etapa crítica. Veías unas diferencias sociales cada vez más acusadas, cierto regocijo en los gobernantes, que la gente se creía las mentiras... Y pensamos que la música ayuda a cambiar conceptos, que tiene poder para ello".

No se asusten: que haya un mensaje no significa, en absoluto, que la banda no posea la virtud de la sutileza: canciones como Les llevaré en mi cruz, una denuncia del paternalismo, apuestan por la sugerencia y eluden cualquier subrayado. "Tienes que dejar margen para que la gente pueda transformar la canción, que la interprete a su manera. Todo es mérito de Rodrigo [Caamaño], que es quien hace las letras, pero a nosotros nos gusta que quien oiga la canción busque luego por su cuenta, no nos gusta dar mensajes deletreados".

O Isa,otra de las canciones,habla entre líneas de la conquista de América, un asunto que decidieron tratar en una estancia en México, país donde desde el principio de su carrera encontraron un público fiel. "Los gallegos somos muy de salir y encontrarnos cómodos en los sitios más inesperados, y en México nos sentimos en casa, quizás porque tienen un punto místico muy cercano al nuestro", señalan los componentes del grupo.

En El gatopardo se cruzan influencias dispares que revelan la personalidad inquieta de los integrantes de la banda: los Episodios Nacionales de Galdós y Serge Gainsbourg han servido de inspiración. "Siempre andamos rodeados de libros, los trae Rafa [Mallo]. Con Galdós te das cuenta de lo atemporales que son algunos problemas, que se repiten a lo largo de los siglos. También tuvimos presente una biografía de Isabel la Católica mientras preparábamos este disco", cuenta Cea, que no oculta, acto seguido, su devoción por Gainsbourg. "Es de esos músicos que forman parte de nuestras vidas. Recuerdo que mis padres tenían su vinilo, que por entonces estaba prohibido en España. Desde pequeña lo escuchaba sin entender lo que decía, pero entonces ya me atrapaba su intensidad. Es un creador con un sello muy definido, pero que se reinventa: puede hacer discos reggae, pop, no se marca unos registros limitados. Ese es el tipo de artista que nos interesa".

Del genio francés parecen haber heredado esa capacidad para reinventarse: El gatopardo aporta un cambio de registro en la banda. "Para nosotros es importante conservar nuestra personalidad, pero no queremos agarrarnos a lo que funciona. No podemos evitar meternos en historias complicadas, siempre estamos buscando nuevos límites".

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