LA CRÍTICA cine

Dos voces para un mismo mundo

  • Pasión Vega y Noa protagonizaron de forma brillante el tercero de los espectáculos del ciclo estival 'Noches de Bohemia'

  • El público vibró con las actuaciones de las cantantes, que hicieron suyo el escenario

Dos conclusiones quedan claras tras el espectáculo 'Mediterráneas' que trajo a Jerez a la intérprete española Pasión Vega y a la cantante israelí Noa. Una: que son dos voces elevadas a la enésima potencia. Y dos: que si hay algo en este mundo que puede traer la paz es el lenguaje universal de la música.

Explicó la malagueña afincada en Cádiz, luego de dar las buenas noches y el saludo de rigor al respetable, que este proyecto nacía con la ambición de rendir homenaje, a través de la música, a las tres culturas que habían pasado por España. Del mismo modo, Pasión Vega agradeció a su compañera de velada, Noa, haber aceptado el reto. La artista española dijo sentirse honrada y la de Tel Aviv, aunque dijo en inglés que su español no era muy bueno, respondió a la perfección en castellano que era un placer poder cantar con alguien tan sensible y de tanto talento como Pasión Vega.

En esa noche de mestizaje, de fundición de estilos y de cultura, arrancó el espectáculo, en un par de horas muy agradables en lo climatológico, con un público selecto y un sonido de lujo que permitió disfrutar del concierto.

'Mar nuestro' cantado al alimón fue el primero de los veinticinco temas que la pareja femenina interpretó en la noche del sábado. Luego Noa hizo mutis dejando a Pasión Vega en el centro del ruedo escénico. Pronto, muy pronto, y ya es complicado hacer eso, nos hizo olvidar a Noa, aunque fue la otra protagonista sobresaliente de la velada.

Y es que tiene Pasión Vega tal timbre de voz, derrochó, como siempre, tal cantidad de cualidades, que se metió al público en el bolsillo desde el inicio de su actuación. Clásicos tales como 'Cómo te extraño' dedicado a Camarón de la Isla, 'La niña Candela', o 'Y sin embargo de te quiero', del maestro Quiroga (santo y seña de la copla) hicieron disfrutar a los seguidores de la cantante andaluza, quien dio muestras de estar en un momento magnífico de su carrera (la verdad es que en todas las veces que hemos podido verla, en ninguna de ellas ha demostrado altibajos ni borrones en su impecable trayectoria artístca).

De otro lado, la cantante israelí Noa, nos trajo, del otro lado del mar al que se le rendía homenaje, voces de su tierra y sonidos a los que ella misma contribuyó, tocando en uno de los temas la conga y los djembes con maestría y un maravilloso sentido del ritmo.

En definitiva, y como no podía ser de otra forma, el dúo de voces no defraudó en absoluto al público que llenó el Alcázar. Un lugar emblemático como no creo que haya muchos en tantos ciclos de verano que se programan en nuestro país.

Al final, artistas y asistentes satisfechos en una de esas noches que podremos guardar en el cofre de nuestro recuerdos, dentro de este verano que se encamina ya hacia el mes de agosto. Pero antes, el 29, vendrá la música de Antonio Carmona. Toca de nuevo disfrutar.

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