Análisis

Manuel Moure

Dejad que los jueces elijan en paz

Si a usted a o a mí un grupo de peones camineros comenzaran a exponernos sus demandas, sus ansias, los problemas que padecen a diario y acto seguido nos pidieran que eligiéramos a sus representantes, a buen seguro que, con el mejor de los criterios, cogeríamos la puerta dando la callada por respuesta y dejando tras nosotros una polvareda como la que se veía tras el Correcaminos tras 'cacarear' aquello de "mec, mec". Los intentos de los políticos por gobernar a los jueces son un atentado a la democracia desde hace décadas. Y hay que poner pies en pared. Ya. No se puede consentir que los platillos de la balanza de la justicia tengan un dedo sobre ellos inclinándolos a su favor o colocando peso añadido cuando quien es juzgado es el rival. Parece mentira que a estas alturas tenga que decir esto pero a la tan comentada frase de "la justicia si no es rápida no es justicia", deberemos añadir, para nuestra vergüenza, "que una justicia elegida por el poder político tampoco lo es". ¿Por qué? Pues porque deja de ser imparcial. Y una justicia parcial es propia de una república bananera.

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