Rebeldes y secesionistas hablan de un supuesto derecho a decidir como si se tratara de una libertad fundamental. Decidir, pero sin aclarar sobre lo que se decide, es nadería. Lo mismo ocurre cuando se dice de alguien que tiene fama o es famoso pero sin aclarar el porqué. Seguramente, Jack El Destripador es más famoso que Ramón Berenguer IV.

El derecho a decidir sobre la violación de menores supondría decidir sobre la comisión de un delito, y ello es ilegal. El derecho a decidir sobre la lengua de la enseñanza es un derecho vigente, pero ilegalmente cercenado en muchas zonas de España.

A fuerza de repetirlo nos están haciendo creer que Cataluña fue un Reino o un Estado desde el paleolítico inferior. Pues bien, hay que tener la misma constancia en repetir lo contrario porque, además, lo contrario es la verdad. No solo porque la actual comunidad autónoma formó parte de la Hispania romana o visigoda, sino porque el condado de Barcelona que favorecieron los monarcas carolingios para taponar el avance musulmán hacia Europa, ni coincide con la actual Cataluña, ni fue nunca un Reino, ni nada parecido.

La relevancia circunstancial del Condado de Barcelona no proviene del 'caganer', sino de un sonado braguetazo. En concreto, el pegado por el conde Ramón Berenguer IV con la bella y rica Petronila, heredera del trono de Aragón e hija de Ramiro II. Así se convirtió Ramón Berenguer en rey consorte y con suerte de Aragón. Su hijo Alfonso II sí será el primer rey de Aragón que, a la vez, fue conde de Barcelona como hoy lo es, para jodienda del independentismo, S.M. El Rey Felipe VI.

Para hablar del condado de Barcelona es imprescindible hablar del reino de Aragón. Y hablar del reino de Aragón es meterse de cabeza en el Imperio Católico Español. Y conviene repetirlo para que no se venga encima una buena morterada de 'caganer'.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios