Análisis

santiago cordero

Final de trayecto: fracaso

Es tan simple como disfrutar de lo que te gusta

El equipo alevín del Cádiz CF, si el bicho no lo impide, jugará a finales del mes de mayo la XXX edición de la Liga Promises junto al resto de equipos de Primera División. Al hilo de esto hablaba con el padre de uno de los jugadores del alevín amarillo, a la vez que un gran amigo, sobre lo bonito que para los chavales era poder jugar frente al Real Madrid, el Barça, Sevilla y todos los equipos de cantera de la Primera División.

Pero como no es oro todo lo que reluce, como reza el refrán, este regalo para el filial cadista llega 'envenenado', y es que las normas del torneo, más estrictas con el Covid, solo permiten a cada club llevar a doce jugadores y la plantilla tiene 16. Lo cual implica que el entrenador tendrá que descartar a cuatro chavales.

Llegados a este punto empezamos a hablar de cuestiones tan cotidianas como éxito, fracaso o felicidad. Para empezar habría que nombrar a la suerte, porque el alevín juega ese torneo porque el Cádiz CF ascendió el pasado año a Primera División. Es decir, estos chavales con el mismo talento y calidad no jugarían el torneo si el Cádiz estuviera este año en Segunda. Por eso he hablado de regalo al principio.

Este es un tema del que he escrito en varias ocasiones y es que la sociedad se empeña día a día en alinearnos con la idea de que victoria es sinónimo de éxito y de felicidad. Es la clave de la sociedad capitalista y competitiva en la que vivimos y que tantos millones de amargados y depresivos crea.

Rebuscando encontré un artículo que titulé 'El camino es la meta' y que finalizaba con la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si descubriéramos que, resultado al margen, entrenar cada día, mejorar, jugar, dar lo mejor de uno es motivo más que suficiente para sentirnos a gusto y alegres al final del día? Peregrinos somos y el camino es la meta.

En otro titulado 'El camino de los perdedores' señalaba que: "En cada maratón, campeonato, competición son multitud los perdedores, es decir, solo hay un ganador, en el deporte y en la vida, lo normal, lo lógico, lo común es perder, el orgullo de Popovich por el trabajo de sus jugadores es el sentido a la derrota. Ante el compromiso, el esfuerzo, el trabajo y la responsabilidad, el resultado adquiere un significado secundario".

Si me paro a recordar, se me hincha el espíritu cuando recuerdo aquellos sábados jugando a fútbol, de 9 a 15 horas, en el embarcadero o en lo de Pepe Blanco o en el campo de los tres siete, con dos piedras por porterías y siempre terminábamos el partido con alguien diciendo "quien meta gana".

Los tiempos han cambiado, padres y formadores tienen la obligación de permitir a sus hijos disfrutar jugando, todo lo demás es tan efímero, pero sobre todo casi imposible de alcanzar, que meterles presión, me atrevería a decir por mi experiencia, es condenarlos a la infelicidad permanente, tanto si no llegan (lo normal) como si llegan (lo anormal). El final del trayecto será el mismo: fracaso. ¿Tan difícil es disfrutar de lo que te gusta?

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