Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Igualdad, pero menos

La brecha de género sigue latente

EL día que en el fútbol femenino ‘profesional’ suceda un caso similar al de Antonio Puerta -¡Ojalá nunca suceda!-, entonces habrá muchos golpes de pecho, muchos llantos, pero como ya os podéis imaginar nadie asumirá la culpa. Saldrán el responsable del CSD, el presidente de la RFEF, el presidente del club en cuestión, en este caso del Rayo Vallecano, Martín Presa, y las representantes de las jugadoras ‘profesionales’ de la Primera División PRO o Liga Iberdrola , diciendo que nada podía hacerse y se quedarán tan tranquilos con una cara compungida como si de verdad estuvieran sufriendo.

Ha vuelto a suceder. El Rayo no tiene médico para el equipo femenino profesional, así que viaja con un preparador físico con conocimientos de fisioterapia, al que a veces sí, a veces no, el árbitro de turno lo deja entrar al terreno de juego para atender a una jugadora accidentada. De momento, si la cosa pinta de gravedad salen los médicos del equipo contrario, tal y como sucedió el pasado sábado. Casi a los cinco minutos de juego la jugadora visitante Isadora Freitas fue atendida por los médicos del Barça y en el treinta y cinco fue Iris Porciano quien recibió la asistencia en el terreno de juego por los galenos locales.

Lo que me avergüenza de toda esta situación es que encima se está vendiendo el fútbol femenino ‘profesional’ como un logro y se dejen este tipo de cosas ‘riesgos laborales’ que pueden afectar la integridad personal de las deportistas al libre albedrío. Para el cuestionado presidente rayista, el tener un equipo femenino profesional no es de su agrado y no le importaría nada que descendiese de categoría, pero siendo justos, legalmente el Rayo Vallecano no está incumpliendo la ley, otra cosa es la cuestión moral que la decisión de no tener médico puede significar. Pero que la Federación y el Consejo Superior no tengan esto claro y que más claro aún en la normativa, es de juzgado de guardia. 

No podemos caer en la demagogia  de decir que en España, tanto en fútbol como en cualquier otro deporte, se juegan cada fin de semana miles de partidos con deportistas de todas las edades sin médico. Afortunadamente ha dado pasos para que existan en todos los campos y pabellones desfibriladores o por ejemplo en maratones  o pruebas ciclistas la obligatoriedad de ambulancia y personal médico. Todo esto entraría dentro de lo que denominamos deporte amateur o cantera, eso sí, también aquí queda mucho por hacer.

Pero el esperpento del Rayo femenino es un ejemplo más de que el deporte ‘profesional’ femenino importa un bledo en nuestro país, salvo en el momento que se nos hincha el pecho de orgullo anunciando una medalla olímpica o una gran hazaña en Roland Garros, en el Dakar o donde quiera que fuese. Mientras tanto, la boca llena de igualdad pero tú ya sabes, un poquito menos que ya está bien ¿no? Pues eso mismo.

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