Me llamaron de El Puerto para preguntarme por el fallecimiento de Finita García-Figueras y preguntarme que si era hermana de un amigo común, y me apresuré a responder que no y que tampoco la llamábamos Finita, sino Fina. Fina García-Figueras. Así pensé cuan efímera es la memoria o el interés de las generaciones ahora, cuando antes de tantas redes sociales nos conocíamos todos en nuestra ciudad y en las ciudades hermanas del Marco, hasta en Cádiz y Sevilla.

Fina, una señora de longeva y cumplida vida, vivió una época amable para quienes vivíamos en "el pueblo más bonito de España", en una época en que su señor padre don José García-Figueras, propietario al frente de uno de los mejores almacenes de tejidos de Andalucía, se apresuraba a encargar a alguno de su decena de dependientes que acercara una silla para la clienta, a la que un oficial llamado Alfonso o un sastre llamado Guillermo le ofrecía los mejores cortes y Tweeds, de Tarrasa o de importación, para sus brichees de montar o su blaisser de vestir, pues aquí en Jerez, siempre imperó mucho la moda y estilo inglés, por la influencia del comercio del vino. Allí tuvo Fina un departamento de boutique femenina, en los días que terminaba su relación de 'noviazgo a la antigua' con el hermano menor de una saga taurina puntera. Y la amabilidad de Fina en el trato y sus modales de una dama, hacía excelente la relación con las clientes.

Procedente de una de las muchas familias que vinieron al Sur desde las Castillas, su abuelo Tomás García -quien dio nombre a los prestigiosos Almacenes- había llegado junto ,y al mismo tiempo en el XIX, con Manuel A. Fernández a Jerez. Parece que casi se pusieron de acuerdo para la actividad que emprendía uno u otro, para tal vez asistirse con el que le fuera mejor, pero como a los dos les fue muy bien, mantuvieron las Bodegas de Bobadilla y los Almacenes, respectivamente, por generaciones. Así vemos como ya en la segunda generación jerezana, don Tomas hijo, militar destacadísimo en África con destinos y actuaciones principalísimas; fue alcalde de Jerez y promotor de la Academia de San Dionisio. Y sus numerosas y guapas hermanas y hermano se casaron con personas principales de la banca oficial o de la medicina y alta burguesía de la zona, creando una saga de buenos profesionales y cofrades señeros.

Mas volvamos a la vida de Fina, que nos trae estos recuerdos. Las crónicas lugareñas decían que en Semana Santa, vestidas de mantilla, había en la nuestra tres gracias que paseaban por los palcos de la calle larga y la cafetería de Los Cisnes. Eran María Jesús del Pino, Carmen Durán y Tere García-Figueras. con las que iba la joven Fina, que suplía la competencia con su simpatía y savoir-faire, saludando siempre, siempre - lo que no era fácil de encontrar aquí- y teniendo una afición, la taurina, que la hacía ser una mujer moderna y comunicadora, manteniendo un programa en la radio, con José Marcano, de éxito regional. Era en los días que su padre mantenía una tertulia literaria-política en su casa de la Corredera, donde la famosa cocinera local Isabelita les servía hasta 11 tapas calientes distintas para acompañar al jerez, que tan bien se ofrecía. Una costumbre que Fina siguió toda su larga vida, haciéndolo para sus amigas, al paso de nuestras cofradías entre naranjos e incienso bajo su balcón.

Mujer piadosa, muy cariñosa con los hijos de su hermana -que hicieron honor doble al distinguido apellido paterno de Altozano- y con la hija de su hermano y numerosos primos. Generosa con los demás, que hoy sienten su perdida. Descanse en paz Fina García-Figueras.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios