Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Juguetes rotos

Para llegar a la meta hay que ir paso a paso, pero sobre todo saber cuál es la meta

La gestión del éxito y el dinero, un entorno que favorece el endiosamiento y una falta de madurez, han sido las principales claves por las que muchos deportistas o bien no llegan a triunfar cuando todo estaba a su favor o, peor aún, cuando han bebido de las mieles del éxito, entran en una espiral de autodestrucción. Ni que decir tiene que Maradona es el ejemplo culmen de esto que cuento. Hace años que da mucha vergüenza ajena y mucha pena ver a la 'mano de Dios' convertido en el bufón del diablo. Una mezcla de payaso, de degenerado, de enfermo, desecho humano.

Traigo esto a colación, porque esta semana, en una tertulia entre amigos, salió el nombre de Neymar y su posible retorno al Barça. La calidad y el talento, como en su momento el de Maradona, no está en entredicho, más bien todo lo contrario, es un jugador top. El show que montó en su salida al PSG estuvo de más. Para mí, es plausible y entendible que decidiera apartarse de la sombra de Messi para poder intentar superarlo. Luego ha quedado claro que ni el equipo, ni la liga era la adecuada para afrontar subir ese último escalón que le situara al nivel de Messi y Cristiano.

Pero el problema de Neymar Jr, no ha sido el PSG, ni las lesiones que también le han lastrado, ni la falta de competitividad en la liga francesa. El problema de Neymar es el mismo, su entorno, su padre, la troupe de coleguitas que le siguen como si fuera un nuevo mesías, sus fiestas y, por último, su aireada vida promiscua, en definitiva su falta de compromiso con el fútbol. Tiempo para rectificar tiene.

Dicen que nadie escarmienta por palo ajeno. Con Neymar, como antes con tantos otros, sucede esto. Mientras se creen los dueños del mundo, no se dan cuenta que son juguetes en manos de otros, juguetes que de tanto mal uso, suelen acabar rotos. Para alcanzar la meta es conveniente ir paso a paso y, sobre todo, tener claro cuál es la meta. Debemos saber dónde queremos ir, de lo contrario corremos el riesgo de llegar a cualquier otro lugar, incluso a un lugar no deseado. Los errores existen para todos, la diferencia es si somos o no capaces de sacar alguna enseñanza que nos ayude en el futuro.

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