Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Los monos de Bansky

Los protocolos deportivos rayan el absurdo en algunos puntos

Hay un conocido cuadro de grandes dimensiones, 4,20 metros de ancho por 2,20 metros de alto, que representa la Cámara de los Comunes británica repleta de chimpancés, imagino que tanto machos como hembras, en mitad de una sesión parlamentaria cualquiera. Pintado en 2009 y expuesto aquel mismo año en Bristol bajo el título de Question Time (Sesión de preguntas), aunque después el artista lo cambió por el de Devolved Parlamient (algo así como Parlamento delegado). Este Bansky que ridiculizaba a la clase política británica fue vendido en octubre del pasado año por la nada despreciable cifra de 11 millones de euros.

Hoy me acordé de dicho cuadro, porque más que una mofa del artista británico era una especie de premonición de los tiempos que corren. Parece que solo habría que cambiar de escenario, la Cámara de los Lores por el Congreso de los Diputados, Parlamentos Autonómicos, Diputaciones, Ayuntamientos o cualquier institución con sus dirigentes debatiendo y dictando leyes para el bien común.

Como esta es una columna de deportes, analicemos algunas de las situaciones que se han producido por toda España a lo largo del pasado fin de semana. Los partidos de primera y segunda división se juegan sin público por el Covid, aunque tienen estadios,  recursos humanos y técnicos como para poder admitir y controlar por ejemplo un 10 por ciento del aforo. En partidos de tercera división e inferiores, en campos sin asientos individuales, con escaso personal de seguridad han admitido 600, 700 u 800 aficionados.

Los jugadores en el campo, se empujan, hay contactos en los saques de esquina, se abrazan en los goles, se dicen de todo cara a cara, pero todo es correcto en el campo. En la grada, que están solos, mascarilla al canto y al final del partido no te puedes duchar, por si acaso el bicho estuviera en la superficie de alguna pastilla de jabón olvidada en el suelo de las duchas. Un jugador de primera tiene un hotel de cinco estrellas cerca para ducharse, un chaval que juega a baloncesto, de manera amateur, que ha jugado a 3 o 4 horas de su casa, se mete en un coche con otros compañeros de equipos, todos oliendo a tigres, apretujados para ahorrar gasolina, es decir cinco tigres por coche y caminito de vuelta a casa. “¿Quién carajo decidió que no nos ducháramos al terminar el partido?”, creo que dijo un chaval llegando a su casa, cuando pararon para que vomitara por el pestazo soportado.

Es evidente que los directivos deportivos reunidos en su particular Cámara de los Lores debatieron, supieron analizar y llegaron a conclusiones dignas de vivir en un cuadro de Bansky. Menos mal que nuestros dirigentes se equivocan pocas veces y, muchas menos, por no decir ninguna, se aprovechan del sistema. La legislación, deportiva y de toda índole, en tiempos de crisis, está sacando lo mejor, la capacidad de superación y mejora de nuestra clase dirigente. Ni a Bansky ni a nadie se le ocurriría comparar a nuestros políticos con lo monos. ¡Bueno! A lo mejor algún chirigotero de Cádiz haría esa comparación, pero solo por reírnos un poco, nunca porque lo merezcan.

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