Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

No cuadran las cuentas

Barça y Madrid reconocen las crisis económica de la pandemia

Hace unos días, el presidente interino de la Comisión Gestora del F.C. Barcelona, Carles Tusquets, dijo que no había dinero para pagar en enero, vamos que vino a decir que en las arcas de club blaugrana solo había telarañas. Ayer, en la asamblea de socios del Real Madrid en un discurso alejado de la euforia habitual, Florentino Pérez dejó claro que la pandemia está dejando un descuadre económico en el fútbol en general y en el Real Madrid en particular. De hecho, el club blanco ha dejado de ingresar más de 100 millones de euros. El presidente madridista habla de que hay que dar un impulso al modelo actual que rige el fútbol internacional.

Ya escribí hace unas semanas sobre el problema que se nos avecina, una postpandemia muy complicada desde el punto de vista económico. Si los grandes clubes del mundo temen a dicho futuro, qué pueden esperar los equipos modestos. Todo el deporte se tendrá que redimensionar a la baja, tal y como le va a tocar a hacer a la sociedad civil en general.

El plan de Florentino pasa por crear la superliga de la élite futbolística mundial. Cuando habla de calendario excesivo, saturación de fútbol, quiere decir que le sobran partidos contra el Shakthar Donestk y le faltan más contra el Liverpool, Bayern o Juve. Esa NBA futbolística, al margen de que sería una pasada, solo salvaría a los peces grandes, condenando al resto del fútbol profesional a ligas y competiciones menores. En cualquier caso, a corto plazo difícil veo que se puedan hacer cambios de semejante calibre y el problema económico está ya aquí. El fútbol español tiene un arma con el que contrarrestar la crisis, algo tan poderoso y tan simple como potenciar el trabajo de cantera. En las últimas dos décadas, el fútbol español ha exportado muchos jugadores, el trabajo de algunas canteras son la envidia del fútbol europeo, que es lo mismo que decir mundial. Ahora, más que nunca, llega la hora de apostar por el talento propio y olvidarse de fichajes millonarios. El modelo del Sevilla o Villareal son grandes ejemplos.

Para el fútbol modesto, de Segunda B hacia abajo, más de lo mismo, potenciar el trabajo base y mimar la cantera, todo lo demás será jugar con fuego. La pena es que la economía española no tiene el mismo potencial que el fútbol. Aquí el sector servicios tiene demasiada importancia y suele ser el primero que se resiente en una economía en crisis. Parece que hace un siglo cuando se acuñó la palabra mileurista para señalar la precariedad de los trabajadores. Hoy, un sueldo de ese calibre es una suerte y en los próximos meses será algo desconocido. Y es que no cuadran las cuentas.

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