Sea usted bienvenido, Monseñor¡ Conocida oficialmente la noticia de su nombramiento, por Su Santidad el Papa Francisco, como nuevo Obispo de la diócesis de Asidonia-Jerez en el mediodía del pasado miércoles, tanto en la que hasta ahora ha sido su sede episcopal, como Obispo Auxiliar, y en la que a partir de ahora será usted titular, me complace darle la más cordial bienvenida, al mismo tiempo que formulo mis mejores votos para que su pontificado sea tan fructífero, prolongado y feliz como yo le deseo y esta parcela andaluza de la Iglesia universal se merece...

Usted mismo, en su primer saludo, lo ha dicho. Viene de una joven Diócesis a otra que también lo es y a la que ya su Primer Obispo le impregnó de una característica singular, desde su propio lema episcopal: "Servir a Dios con alegría", ya que apenas le separan de su creación, por el Santo Padre San Juan Pablo II, cuatro década y llega para sustituir al frente de la misma a quién hasta hace un año fue nuestro Pastor, don José Mazuelos, actual Obispo de Canarias y para continuar la inmensa tarea que sus predecesores llevaron a cabo, desde que don Rafael Bellido fuera designado Primer Obispo de Jerez, y posteriormente ocupara la sede jerezana don Juan del Río Martín (Q.S.G.G), antes de ser nombrado como Arzobispo Castrense de España y nos llega, con la experiencia acumulada como Obispo Auxiliar de Getafe durante casi una década, con un extraordinario bagaje de conocimientos y con el empuje de sus cincuenta y cinco años de edad, no en balde cuando fue elevado por Benedicto XVI al episcopado sería considerado el Obispo más joven de España, todo lo cual augura un prometedor futuro para esta Iglesia local también joven, viva y pujante en su clero, en su Seminario, en sus movimientos laicales, entre los que las numerosas Hermandades ocupan un destacado lugar, y en su presencia activa en la sociedad de su tiempo.

Y en esta realidad, Monseñor, no puede olvidarse el empeño y la generosidad de quién, en su día, como Arzobispo Metropolitano, el Cardenal don José María Bueno Monreal impulsó ante el Papa Pablo VI la creación de este nuevo territorio eclesial, para lo cual y durante muchos años antes se había ido preparando, con la llamada Vicaría de Jerez, por la que pasaron sucesivamente como Obispos Auxiliares del

Prelado hispalense, los monseñores Cirarda y Del Val así como el ya citado don Rafael Bellido, nacido de las ciudades y patrimonio cedido, principalmente, por la Archidiócesis Hispalense.

Feliz reencuentro pues, don José Rico, con otro Obispo andaluz, con un prelado experimentado y joven, que nos llega para cerrar una etapa que ya muchos diocesanos - ya se sabe: ¡las cosas de Palacio, van despacio ¡- consideraban excesivamente larga, a pesar de la prudente, callada y eficaz gestión que durante este tiempo, como usted mismo ha reconocido, ha sabido realizar un sacerdote jerezano, el Vicario General don Federico Mantaras, como Administrador Diocesano.

Llega usted a una ciudad, a una diócesis, que seguro le acogerá con los brazos abiertos, por lo que le reitero mi saludo inicial: ¡Sea bienvenido, monseñor Rico Pavés y que Dios le bendiga…¡

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