Los dueños del 'cantabrón' Banco de Santander, del 'euskaldún' BBVA y de la 'molt honorable i independent' Caixa catalana han decidido comerse el pan de Cádiz y el Roscón de Reyes con el coaligado gobierno reinante. Al pobre ciudadano no le quede otra cosa que adaptarse al medio y solicitar el ingreso mínimo vital.

Surge la duda: ¿Cómo festejar la Navidad -correctamente-, en esta comuna hispánica?

No se sabe cómo acertar. Buscando ejemplos en los que mirarnos sabemos que la Rusia soviética prohibió los árboles de Navidad durante muchos años y, aunque después los autorizó, tan solo se podían adornar con estrellas rojas de cinco puntas o bolas también rojas, con la cara de Lenin o Stalin. Fidel Castro, sin encomendarse a la Caridad del Cobre, suprimió la fiesta de Navidad en 1969. En los colegios cubanos, según cuentan, hacían que los niños escribieran cartas a los Reyes Magos para que no les llegara nada y, de esta forma, recomendarles que se las escribieran al Comandante en verano, que algún frijol caería. Nicolás Maduro -el caraqueño-, siempre espontáneo y original, adelantó este año las navidades al mes de octubre. Manuela Carmena lo hizo antes, trayendo el carnaval a navidad.

En Jerez lo tenemos más fácil. Nuestros villancicos cumplen a la perfección con la imperante ortodoxia carmesí. Los curas no van a la Iglesia y los paren las criadas -con capa y sotana-; a los curas se los llevan presos…'ora pro nobis, kyrie eleisón'. Hasta el Papa andaba, de silla en silla, por cogerle -la mano- a la peregrinita. A buen seguro, cualquier politburó aprobaría semejante jarabe anticlerical para celebrar unas Navidades, 'como Dios manda'.

Se ignora que el laico es creyente, aunque seglar, así que yo iré a la Misa del Gallo…son dos mil años con un mismo Salvador.

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