El 'Jerez' de moda en los últimos tiempos es, sin duda, el 'Palo Cortado' y muchos consumidores lo piden, una y otra vez, en su bar de referencia, en el que esta 'singularidad' de nuestro vino; o al menos así nos lo han vendido siempre los expertos y los conocedores de la bebida que lleva el nombre de la tierra por todo el mundo, junto a los finos, los olorosos, los amontillados y los pedros jiménez, es de las más solicitada por los consumidores, extendiéndose seguidamente en un pormenorizado relato de la inexplicable aparición de esta variedad de nuestro vino, en el proceso de crianza del oloroso, en el silencio y la quietud de la bodega, lo que llevaría al experto capataz; esa figura legendaria de nuestras bodegas; con su barra de tiza a cortar con un palo, dos palos y hasta cuatro palos las rayas que en la cabecera de la bota informan al visitante sobre el contenido de la misma, como se recoge en la página 317 del célebre libro 'Jerez, Xerez, Sherish'; al que se ha considerado por muchos entendidos como 'la Biblia' del Jerez; de don Manuel María González Gordon, Marqués de Bonanza, que al describir el origen y las características de esta variedad de nuestro Jerez, indica que el nombre de 'Palo Cortado' se suele aplicar a un vino oloroso que en general se da en muy poca proporción y no en todas las cosechas de una viña, que es muy limpio en la nariz; es decir que se asemejan a los amontillados pero que en el paladar tienen la gordura de los olorosos…

Por eso se hace muy difícil entender como esta muy limitada variedad, paso singular en el proceso de crianza de nuestro Oloroso; esa bota que los trabajadores de la Bodega buscaban con afán para catar su contenido en cuanto se corría la voz que había 'aparecido' una; haya cobrado el actual protagonismo que tiene en el consumo, ya que de su poca proporción hemos pasado en la actualidad a un exceso de oferta, de todas las Bodegas, poco comprensible por quién esto escribe, aun aceptando la realidad del mercado, la necesidad del negocio empresarial vinatero, el legítimo interés de enólogos por experimentar en la búsqueda del producto o el afán imitativo que, tal vez llegado del lejano Oriente, viene caracterizando en general la actividad industrial desde el pasado siglo, sobre todo si se considera el papel que en ello tienen obligadamente que desempeñar los organismos encargado de velar por el control de la calidad de los productos y la cada vez mayor demanda de los consumidores sobre la transparencia en la autenticidad de lo que se les oferta…

¿Quedamos pues en que 'Palo Cortado' es una rareza, una variedad singular en el proceso de crianza del vino de Jerez, como siempre nos han dicho o acaso es producto de sabor y características distintas a otros de la tierra que se puede 'fabricar' y de hecho así se hace?

Es este tema de tanta actualidad que hasta un grupo de enólogos jerezanos se han reunido, hace unos días, en una de nuestras viñas; coincidiendo con la celebración del llamado Sherry Week; según ellos mismos afirman, 'En busca del Palo Cortado', sorprendiéndome de su relato, o al menos del que nos ha contado la prensa, que presentando cada participante una marca diferente de Palo Cortado, algunos han ofrecido el producto que ellos mismos elaboran, lo cual poco se compadece con ese 'misterio'; ese hallazgo sorprendente y singular; del que siempre nos habían hablado y ello podría llevar a una nada positiva confusión a los posible consumidores…

¿Quedamos entonces que esta variedad de nuestro vino, por muy rica que pueda parecernos a los de aquí, es producto de una feliz casualidad o algo posible de 'fabricar' por cada empresa bodeguera? Pues sería muy necesario informar a sus consumidores, en la etiqueta o en la misma botella, en defensa de esta 'singularidad' del vino de Jerez y del prestigio del mismo, si se les está sirviendo un Palo Cortado original o un sucedáneo 'fabricado', por muy bueno que pueda parecernos…

¿O no?

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