Decaído, como dicen ahora los políticos y algunos acomodaticios periodistas, el estado de alarma, que nos ha mantenido en auténtico arresto domiciliario a los españoles, el último año, se puede comprobar fácilmente que, en la evolución de la moderna peste que asola al mundo y sobre todo de las medidas que se han ido aplicando para su posible erradicación, hemos ido claramente - como dice la sabiduría popular - "de Guatemala a Guatepeor", unas veces por culpa de quienes nos gobiernan y otras, es necesario reconocerlo, por la irresponsabilidad de parte de nuestra sociedad que ha ignorado cotidianamente las medidas de protección contra el contagio de la Covid 19 o ha salido, en auténtica explosión de júbilo, a vociferar sin mascarillas, cantar a pleno pulmón o reunirse sin la menor precaución para sí mismos y para los demás, como si esto de la moderna peste fuera ya un mal recuerdo del pasado…

Vamos, como ya queda dicho, "de Guatemala a Guatepeor", en la adquisición de las tan necesarias vacunas contra el virus por parte del Gobierno y no digamos en su correcta distribución entre las 17 -nada menos que 17 - Comunidades Autónomas y por supuesto en la planificación de dicha tan necesaria y urgente vacunación por parte de las "Taifas" regionales que los Padres de nuestra vigente Constitución quizá no tuvieron más remedio que aceptar para que la Carta Magna finalmente saliera adelante y sobre todo en algunas de las transferencias que se les otorgaron - educación y sanidad especialmente - que a veces convierten a España en una barahúnda ingobernable…

Exceso de mensajes sobre la enfermedad, su tratamiento, su extensión, el número de contagiados y sobre todo de muertos, cuya cifra real aún se desconoce y por supuesto un porcentaje todavía muy reducido de personas, de todas las edades, inmunizadas con la vacuna para que se pueda afirmar categóricamente que la Pandemia está por fin vencida y eso a pesar de la entrega hasta el límite de quienes en este asunto estuvieron, están y seguirán estando en primera línea del combate contra esta enfermedad; es decir todo el conjunto de profesionales de la medicina bastantes de los cuales han sido también víctimas de un virus inestable cuyas mutaciones todavía acrecientan mas su peligrosidad…

Ya digo, en este problema y en España, como diría el castizo, estamos yendo "de Guatemala - dicho sea sin ánimo de molestar a un país hermano - a Guatepeor" y me remito a las continuas contradicciones que por parte de los responsables gubernamentales se han producido, desde marzo del año pasado, para poder firmar esta reflexión, en la esperanza de que los avances de la medicina y la benefactora influencia que parece intuirse de la masiva vacunación contra la Covid 19 pongan por fin punto final a esta tragedia que se vive en todo el mundo y por supuesto que venimos padeciendo los españoles, eso sin tener en cuenta la utilización que de la misma han hecho un gobierno y sus apoyos - ¿cómplices quedaría mejor? - al parecer más preocupado por la ideología que por la salud…

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