Análisis

Manuel sotelino

Patrimonio Cofrade

El pasado jueves, el historiador del arte José Manuel Moreno Arana presentaba en el Palacio de Villavicencio, en el corazón del Alcázar jerezano, una edición con el catálogo de la obra atribuida a un genio de la gubia como fue Ignacio López. Un artista sevillano afincado en El Puerto de Santa María que, como afirmaba Moreno Arana, dominó a la perfección las claves del barroco con un sentido de esa 'teatralidad' tan característica en el siglo XVII.

Esta publicación ha contado con la colaboración de cuatro cofradías jerezanas cuyo patrimonio está basado en las últimas obras del imaginero. El libro, coordinado por Moreno Arana, posiblemente no hubiera podido haber visto la luz si no hubiera sido por las corporaciones de los Judíos de San Mateo, Jesús Nazareno, Santo Entierro y Mayor Dolor.

Por otro lado, la divulgación de la figura de Ignacio López en este año en el que se celebran los trescientos años de su fallecimiento, se va a desarrollar con distintas ponencias en el ciclo 'Jueves Culturales' que la hermandad del Mayor Dolor celebra durante este mes de octubre.

En definitiva, Moreno Arana, en la pasada conferencia del día 4, sostenía que "las hermandades son algo más que la carrera oficial y las salidas extraordinarias". Y así es. Se puede afirmar que de tantos pasos en las calles la palabra extraordinaria sobra. Y que los cofrades dejan mucho que desear cuando de evolución se habla en nuestra Semana Santa. Pero nadie puede poner en cuestión que las hermandades representan uno de los cimientos más sólidos en el ámbito del mantenimiento, cuidado, devoción y divulgación de los tesoros que compone el patrimonio histórico de nuestra ciudad, que es mucho. Por tanto, tirón de orejas en algunas parcelas; pero por otro lado, gracias a Dios que existen las cofradías. De otra forma, esta ciudad hubiera sido escrito otra historia, nunca mejor dicho.

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