Análisis

Manuel Moure

Peñas flamencas

La forma en que trabajan las peñas flamencas es digna de elogio. Son un grupo de amigos, de conocidos, de gentes que tienen en común su amor al arte flamenco. Van y se juntan. Tienen un local y allí que se van ellos todos los días que pueden para hablar de sus cosas y ansiar el día en que el arte que aman se plasme sobre las maderas de ese tablao que para ellos es un santuario. Y por supuesto que se toman sus buenos vinos y esas viandas que cada cual llevatras recolectarlas de los puestos más escondidos -y selectos- de esta ciudad. Y cuando llega la hora de la verdad no hay controles en la puerta (salvo en muy concretas ocasiones) sino que ofrecen el arte que han llevado al tablao a quien quiera escucharlo, compartirlo y respetarlo. No en vano, y respecto a este último aserto, no está de más recordar que el famoso dicho "¡vamoascuchá!" nace en las peñas de esta bendita tierra. Gloria a la generosidad de las peñas, al flamenco y a toda la buena gente que logra difundir el amor por algo que consideran parte de su alma. Ole.

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