Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

¡Quien tiene boca!

Al final todo tiene una razón de ser

LA U.D. Levante certificó su descenso a Segunda División, tras la goleada encajada, 6 a 0, en el Santiago Bernabéu ante el nuevo campeón de liga, el Real Madrid. Los jugadores levantinistas lloraron la perdida de categoría y la severa derrota, todos ellos encabezados por su gran capitán José Luis Morales. Hasta aquí todo era una historia que suele repetirse temporada tras temporada. Pero una vez finalizado el encuentro, en rueda de prensa, surgió algo que no estaba previsto. El periodista Eugenio Mateo le vino a preguntar al entrenador granota, Lisci, si el equipo estaba preparado para las dos finales que le restaban de cara a salvar la categoría. En ese momento, se produjo un silencio sepulcral en la sala de prensa y el entrenador del Levante, tragando saliva, de manera muy educada, se dirigió al periodista diciéndole: “Eh... estamos descendidos, Eugenio”.

A partir de ese momento, Eugenio Mateo se convirtió en centro de atención y diana de las redes sociales. Ya sabemos cómo funciona esto de twitter y demás redes sociales. Chistes, memes, insultos, apoyos... hubo de todo. La pregunta es cómo un periodista que está en el campo de fútbol, que se supone lo vio todo, declaraciones de los jugadores y llantos a la conclusión del partido puede llegar a realizar semejante pregunta. Lapsus se dice, cuya definición es la de equivocación que se comete por olvido o falta de atención.

En lo que a mi respecta, cuando lo escuché lo primero que hice fue llevarme las manos a la cabeza preguntándome como un profesional puede tener un lapsus de tal calibre, al rato no paraba de reírme. Era evidente que el pobre Eugenio en esos momentos estaría buscando algún agujero muy profundo para esconderse. Entonces se me vinieron de manera recurrente algunas meteduras de pata que yo había cometido en la radio cuando retransmitía partidos y algunas otras que cada cena de Navidad solíamos contar tanto en Radio Popular como después en Onda Jerez. Las hubo míticas como el ‘Pollazo a Codato’ de nuestro querido y recordado Eduardo Rinconada, quien por mucho que en la emisora le pusieras la grabación, el seguía negando el comentario. Para él siempre fue el ‘Codazo a Poyato’.  Anécdotas y batallitas de esa se podrían contar a montones como decimos por aquí. El caso es que quien tiene boca se equivoca y solo el que habla puede cometer un error.

Pero, Eugenio de mi vida, ¿en qué estabas pensando para semejante lapsus? El caso es que al día siguiente a través de su cuenta de Twitter el periodista en cuestión escribió: “Voy tarde pero debo hacerlo. Quiero pedir disculpas al señor Lisci, al vestuario, al levantinismo y al Levante por mi grave error en la rueda de prensa con mi pregunta. Ojalá pudiera hacer algo para volver atrás y rectificar. Lo siento de veras”. Cuando leí su tuit me vi reflejado. Insisto, la sensación de meter la pata, de hacer el ridículo, de cometer errores y de desear que la tierra te trague, la he tenido muchas veces con un micrófono  en la mano. También es verdad que hay otros que hacen el ridículo y ni se enteran. Fin de la cita.

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