Análisis

alejandro barragán

Ultraidea para la llanura

V EÍAN languidecer la llanura gris y mustia. Preocupados, un grupo de conocidos se reunieron una tarde en la cafetería de un hotel, o en un chiringuito, y entre copa y copa llegaron a la conclusión de que esa llanura podría acoger un parque temático turístico industrial de corte neovisigodo. El más iluminado de todo el grupo sugirió que la ultraidea del megaproyecto serviría para crear 265.590 empleos directos. El segundo más iluminado, resoplando, como diciendo, no hombre, no te pases, optó por la prudencia y rebajó la cifra hasta los 87.493. A más de uno (en masculino, porque era un momento muy viril) la imagen de la llanura llena de rótulos de neón le provocaba espasmos de éxtasis en el bolsillo. Habrá que llamar a un par de inversores y constituir una fundación o un consorcio, o un algo que tenga página web. Hay que organizar un macroevento para vender la moto, digo el proyecto (con el entusiasmo se trabucaban). Si hubieran tenido un piano al lado, alguien habría tocado jazz. Hay que convocar a la prensa y contarles la parte genial de la idea. Hay que prepararse un tocho de quinientas páginas sobre el medioambiente para protegernos de los comehierbas. Habría que invitar a los agentes sociales más punteros del momento a que se unan a la causa. En la subvención está la clave. Las propuestas surgían así, como espuma amarillenta en una lluvia de ideas (somos los 'riders on the brainstorm', fue la expresión que usó con gran maestría el más anglófilo). Ya ni siquiera veían el partido en la tele, ensimismados todos bajo una capa de gozo a largo plazo.

Pero ahí que apareció el de siempre, el aguafiestas de cara angelical que solo bebía té con limón, y comentó con desdén que el proyecto se parecía demasiado a ese que el Supremo ha sepultado en Puerto Real. Los demás miraron incómodos sus anillos y carraspearon. El ideólogo maldijo el derrotismo tan portuense de su amigo y disolvió la reunión.

En la llanura gris y mustia seguirían languideciendo cientos de farolas y naves vacías.

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