Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Una semana negra

El deporte es reflejo de la sociedad

El humorista Alexis Valdés tiene un monólogo muy famoso que en el fondo es una feroz crítica al racismo pero en clave de humor. “Yo soy suplente para blanco con el número uno. ¿Porqué voy a permitir yo que me llamen negro? Si negro le llaman a todo lo malo, no te has fijado: ¡Que día más negro! Tiene un corazón negro ... El mercado, cuando es de cosas ilícitas, mercado negro. El cine, si es de gánster, asesinatos, cine negro. Hasta el dinero, si es negro es malo, hay que blanquearlo”. El monólogo al completo es fácil de encontrar en Youtube.

Afirmar que la discriminación racial sigue siendo un problema de primera magnitud en el mundo creo que nadie lo pondrá en duda. El movimiento ¡Blacks lives matter! surgido a raíz de los últimos brotes racistas llevados a cabo por la policía americana sirve para atestiguarlo. Así que todo lo que se haga por erradicar el racismo de nuestras vidas y de nuestra sociedad debe ser bienvenido. Algo similar ocurre con la discriminación por razón de género. No hace mucho, solo había una persona más denigrada que un esclavo negro: una esclava negra.

El deporte es espejo de la sociedad. Como tal contiene todo lo bueno y todo lo malo de nuestro tiempo. El deporte tiene una cara llena de valores con los que nos sentimos orgullosos. El esfuerzo, la capacidad de superación, la resiliencia, solidaridad, respeto, aptitud y un largo etcétera. Al mismo tiempo, el deporte tiene su cruz. Como la vida misma, existen tramposos, doping, insultos, mal perder, amaños, egoísmo, desprecio al rival y otro largo etcétera.

En el deporte profesional, que es donde la sociedad pretende reflejarse, donde la gente, especialmente los jóvenes y forofos, buscan sus modelos a seguir, sus ídolos, es donde los responsables, es decir, directivos, organizadores, entrenadores y deportistas, estos últimos quizás en mayor medida, deben ser ejemplo a seguir. Todos ellos tienen la obligación moral, pero en su defecto la obligación legal, de no hacer trampas, insultar, doparse y evitar el largo etcétera negativo. Maradona, Tyson, Amstrong, Ben Johnson, Tassotti y un largo etcétera, cada uno fue reflejo de la cruz de la sociedad.

Es evidente que resta mucho por hacer, tanto en el deporte como en nuestra sociedad. Los brotes y tendencias racistas están de nuevo aumentando en Europa y el mundo. La desigualdad de género, lejos de menguar, sigue creciendo; en las letras de reggaetón se puede descubrir hacia donde evoluciona. Por lo tanto, campañas de concienciación y normativa contundente en el deporte profesional que luche contra cualquier tipo de discriminación ya sea por racismo, por género o de cualquier índole son más necesarias que nunca.

Venimos de vivir una semana negra en el fútbol español a raíz de lo acaecido en Carranza entre Juan Cala y Diahkaby. Lo de semana negra es un juego de palabra a propósito, pero no por el tema del supuesto comentario racista de Juan Cala, sino por algo más grave aún si cabe. Luchar contra el racismo, contra el patriarcado, contra la xenofobia o contra cualquier desigualdad o abuso, solo es posible desde un sistema y un país democrático, donde nadie, absolutamente nadie, pueda ser linchado, condenado, sin un juicio justo. Juan Cala, culpable o no, fue humillado, condenado, insultado y vejado por millones de persona en un país ‘democrático’ sin juicio, sin pruebas. Semana negra para la democracia, porque si el camino es lo vivido, tengamos por seguro que seguirán las discriminaciones.

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