Enrique se levanta todos los días a las 7:00 de la mañana. Tras sus primeras quejas porque eso de madrugar no le va mucho, empieza a silenciar su cabreo matutino con el anuncio de su madre de que ya le está esperando el autobús verde que tanto le gusta, ese transporte que lo llevará a ese lugar mágico donde las fieras se convierten en corderillos y donde la felicidad habita en todos y cada uno de los corazones que le dan vida a esas cuatro paredes de lunes a viernes.

En su camino hasta la parada del bus, nuestro protagonista sonreirá a María, la vecina que casualmente todos los días a la misma hora baldea la calle por la que minutos más tarde pasará Enrique en su trono real. María vio nacer a este jovenzuelo y acude a diario a su cita matutina con "la alegría de la calle". Ésta es la forma de saber, sin preguntar, que el niño está bien de salud y no necesitan nada en casa.

Unos metros más adelante llega el momento más esperado por nuestro pequeño glotón: parada en la panadería de Pedro, un artesano del dulce que le tiene 'robao' el corazón a medio barrio. ¿Por qué será?. Con Enrique tiene un pacto de caballeros: si controla sus berrinches y no se enfada a las primeras de cambio, le tiene preparado el desayuno todos los días. Así su madre ha encontrado un aliado perfecto para ayudarlos en la no fácil tarea del control emocional.

Justo antes de la parada, madre e hijo recogerán a su vecina Rocío, una niña nacida el mismo día que Enrique y que cada jornada lo acompaña a su autobús cogiéndole su mano antes de marcharse para el colegio.

Ésta es parte de la vida en comunidad de Enrique y su familia, una vida llena de atenciones por quienes les rodean, por quienes los conocen, por quienes viven su día a día y forman parte de él.

La calidad de vida es también y sobre todo esto. Es sentirte querido, es sentirte esperado, es al fin y al cabo sentir que formas parte del mundo. Cuando hablamos de Inclusión estamos hablando de apoyos para que todo el mundo pueda seguir haciendo su vida en SU comunidad, en la que cada uno elige para vivir. Cuando hablamos de Inclusión hablamos de FELICIDAD rodeados de las personas que queremos, nos representan y nos ayudan a seguir creciendo como personas.

Desde Plena Inclusión, apostamos por la vida en comunidad. Por ello, nos vamos a reunir en Valencia los próximos 26 y 27 de mayo. En esta cita, personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, familias, técnicos y profesionales, vamos a debatir sobre nuestro modelo de vida en comunidad, algo que sin lugar a dudas marcará un antes y un después en las vidas de muchas personas que en la actualidad se ven obligadas a vivir en macro residencias en medio de la nada como si nuestra sociedad quisiera volver a los años previos a la reforma psiquiátrica que conllevó el cierre de los manicomios.

Afortunadamente, ese debate ya se ha superado y hoy en día todos caminamos hacia un vida en la que padres e hijos, por muy mayores que sean éstos y muchas dificultades existan, puedan seguir compartiendo sus vidas, puedan seguir viviendo juntos, puedan seguir disfrutando de la vigilancia activa de María, de los desayunos de Pedro o simplemente de esa caricia mano con mano de Rocío que nos acompaña desde niños.

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