Nos toman por tontos. A los cofrades. A los cristianos. Porque aquí debiera ser o todo blanco o todo negro en términos de nueva normalidad, esa realidad partidista que quieren imponernos. No es lógico que la misma semana en la que el Consistorio sorprenda anunciando que habrá zambombas al aire libre, denieguen un Rosario de la aurora - por la mañana temprano - por no poder controlar al público. Se nota demasiado que el gobierno municipal ha ido a muy pocos Rosarios de la aurora. Porque comparar la afluencia de rosarios y zambombas me parece de chiste. ¿Y el aforo de las zambombas podrán controlarlo? Recuerden que si lo aforan, ya no será una zambomba de Jerez, será … otra cosa. Aunque lo de las zambombas también tiene truco. Serán donde la alcaldía considere oportuno. Es decir, tú sí y tú no. Así, tal cual. No me extraña el enfado de los hermanos del Soberano Poder, primera Hermandad valiente que ha estudiado un plan de medidas higiénico sanitarias de cara a esta celebración en la calle. Pero no ha podido ser, por ahora. Espero que sea la primera de muchas. Porque no es normal que se permitan otros actos públicos como conciertos, teatros o entrar a los estadios de fútbol. Cualquier viernes en la calle Consistorio - esa que tanto transitan - hay el doble o el triple de gente que la que acude a un rosario de la aurora. Los cofrades tenemos el derecho constitucional a manifestarnos, como otros sectores civiles. Y ahí están las misas, que se celebran regularmente, para comprobar cómo sabemos guardar las medidas. Recuerden que son gobernantes de todos, no de unos pocos. Con esto no defiendo a ultranza que se autorice el culto público de las imágenes, pero sí que por lo menos recibamos el mismo trato que tienen otras instituciones. Que también hemos visto manifestaciones en esta falsa nueva normalidad de otros sectores civiles. Qué lástima que este año no sea electoral. Seguro que sería todo mucho más fácil, ¿verdad?.

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