Análisis

PEDRO CARABANTE medina

El ayuntamiento sabe, pero no contesta

Efectivamente. Porque una vez más, los tribunales han dado la razón a la Comunidad de Propietarios del Edificio Sherry, en Plaza Madre de Dios. Mientras, nuestro Ayuntamiento hace oídos sordos y rehúye pronunciarse sobre un caso que le incumbe y le implica directamente, a pesar de las múltiples denuncias y recursos interpuestos por los vecinos afectados.

Y yo me pregunto, un Ayuntamiento que lleva varios años dándole la espalda a sus vecinos en beneficio de una promotora inmobiliaria que, como es natural, solo está motivada por intereses económicos, trayéndole al pairo los perjuicios que con una actuación como la denunciada, pueda ocasionar a la comunidad de propietarios. Un Ayuntamiento que desprecia una y otra vez la solicitud de los vecinos perjudicados en el intento de llegar a un entendimiento que solucione el problema amistosamente, por medio del diálogo. ¿Qué clase de Ayuntamiento es ese? ¿Qué clase de alcaldesa tan descortés y carente de empatía hacia sus conciudadanos es esa que lo encabeza? ¿Qué clase de teniente de alcaldesa es ese que, ante la hipótesis de construir los once mini-pisos de alquiler bajo su propia vivienda, contesta cínicamente: ¡ese no es el caso!?. ¿Qué clase de concejal de urbanismo tan desleal es ese que concede licencia de obras y de habitabilidad pasándose por el forro las normativas urbanísticas que regulan su propia área?Y, en general, ¿por qué clase de munícipes tenemos la desgracia de estar administrados desde el consistorio de nuestra ciudad? ¿Qué clase de gente es esta que nos obliga a recurrir a los tribunales en busca de la justicia que ellos nos niegan? Ediles que miran para otro lado, olvidando el compromiso que adquieren ante la ciudadanía desde que son elegidos como sus legítimos representantes. ¡Hipócritas! Sólo miran por sus propios intereses y el de los partidos que los mantienen en sus puestos a base de esquilmar los bolsillos del contribuyente para sufragar sus sustanciosas nóminas.

Hay que acabar con esta patulea de aprovechados que nos están canibalizando desde hace décadas. Debemos negarles nuestro apoyo, de eso viven y hacen su agosto. Ninguneándonos como si fueran seres superiores, cuando la mayoría de ellos no son más que chatarreros de la política, que no ha dado un golpe al agua en toda su regalada existencia. Saben que actúan injustamente y callan, saben que nuestras quejas son legítimas, pero no responden a nuestros continuos ruegos. ¡Marrulleros! Espero que también sepan, cuando pasan a nuestro lado por las calles de la ciudad, que ante su falta de lealtad, solo merecen nuestra más absoluta indiferencia.

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