Desde su creación en 1997, el Festival de Jerez ha sido siempre, o al menos así han insistido sus dos directores en estas más de dos décadas de vida, un festival de flamenco y danza. Repetidamente, tanto Francisco López como Isamay Benavente han defendido la importancia de la danza, desde la escuela bolera al clásico español pasando por el folcklore y la danza contemporánea (aunque esta en menor medida), una apuesta que desde muchas compañías y sobre todo desde muchos artistas se ha agradecido enormemente, simple y llanamente porque las dificultades para encontrar una muestra de este calibre hoy día.

Sin embargo, me llama la atención que en el cartel del calendario de eventos de la ciudad de 2020, presentado la pasada semana por parte del Ayuntamiento, encontremos como primer acontecimiento una cita denominada textualmente 'Festival Internacional de Flamenco de Jerez'. ¿Qué ha ocurrido? Imagino que simplemente es una forma más coloquial de llamar al Festival, una forma que bajo mi punto de vista sólo puede acarrear confusión. Evidentemente, el Festival está más que consolidado desde hace años y a sus habituales 'clientes' apenas va a afectar, pero considero que tampoco aporta nada. Esta obsesión municipal por insertar en cada evento relacionado con el flamenco el calificativo de 'Internacional' es tan pueblerina como absurda, simplemente porque el flamenco de Jerez es internacional desde hace casi un siglo y sus múltiples artistas enarbolan año tras año la bandera y el arte de su tierra por todo el mundo. Podría entenderlo si se hubiese hecho treinta años atrás, pero hoy, con internet de por medio, me parece grotesco. Está bien promocionar cada uno de los acontecimientos que se celebran en esta bendita tierra, pero lo que funciona, mejor no lo toquen, porque las obsesiones y los caprichos, cuando se hacen sin ningún tipo de criterio, pueden terminar siendo contraproducentes.

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