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Análisis

josé carlos cabrera Experto en migraciones

La lección italiana

Toda esta gestión puede llevarnos a tener un presidente xenófobo como Italia

Con el cambio de rutas de la emigración, y la llegada a nuestras costas de una serie muy importante de personas, vemos como el día a día de los medios generalistas le dedican mucho tiempo a la atención que se está haciendo de esta situación.

Muchos de los investigadores que nos dedicamos a este tema y también organizaciones muy especializadas, ya veníamos advirtiendo mucho tiempo atrás que a causa de las políticas europeas en Turquía y Libia, esta llegada era más que previsible, y que por tanto, debía de haberse hecho frente desde un plan coordinadoro, articulado y sostenible.

Pero la atención está siendo otra. La imprevisión sobre la situación en Andalucía está quedando de manifiesto día tras día, habiéndose generalizado una gestión no solo arbitraria e improvisada sino permítanme la licencia, una atención de emergencia, donde muchas localidades de Andalucía han tenido que dejar sus pabellones, como en caso de incendio o catástrofe natural (aspectos que no se pueden preveer) para dicha atención.

Y esto es lamentable en el mismo año que se cumplen el trigésimo aniversario de la primera foto de un fallecido en las costas de Tarifa y que fue realizado por el periodista Ildefonso Sena, es decir, una fotografía que nos recuerda que al menos deberíamos tener ya cierta experiencia. Fíjense en menores, un sistema de protección hecho unos zorros, sin previsión, sin ideas, y sin embargo con más de 20 años de experiencia en la gestión del fenómeno.

Pero lo cierto y verdad es que esta atención a salto de mata y dejando tantas incertidumbres, tiene una efecto colateral y es que está dando la sensación de debilidad y poca previsión que no hace sino acrecentar un sentimiento de rechazo en parte de la población más allá de que la realidad sea que la llegada por mes a la UE ha descendido en los últimos tres años.

Toda esta mala gestión puede llevarnos a la situación que ha llevado a Italia a tener un vicepresidente populista y xenófobo, que no duda en saltarse la legislación internacional. Ya estamos teniendo incluso partidos de larga trayectoria que están cayendo en la tentación de ese tipo de discurso en sus declaraciones. Pero no se equivoquen nadie votará nunca al sucedáneo, y acabarán votando al xenófobo genuino como ha pasado en Italia.

Los grandes partidos deberían reflexionar sobre esta gestión, pues su propio inoperancia, laxitud y falta de liderazgo en dicha materia solo hace avivar el rescoldo de unos movimientos populistas que amenazan la etapa más prospera de convivencia y bienestar de Europa.

¿Se acuerdan el famoso discurso del presidente Adolfo Suarez, de puedo prometer y prometo?, pues ahora toca el puedo gestionar y gestiono, porque incluso me va el poder en ello. Seamos creativos, abordemos la despoblación rural y el envejecimiento.

Fíjense en Italia, no repitamos el proceso.

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