La mañana de ayer vivida en el salón de plenos pudo evitarse. Sin embargo, la falta de comunicación entre PSOE y PP y el enroque del secretario municipal lo impidieron. Se reconoció que hubo un error en la recepción de las convocatorias en los correos de cinco concejales -tres porque tenían el correo lleno y dos por circunstancias no aclaradas-. Ahora bien, si el secretario tenía tan claro que todo se había realizado correctamente y que la convocatoria era válida, ¿por qué no se continuó con la sesión? En su lugar, la alcaldesa planteó que los ediles afectados declararan públicamente que se sentían "convocados" a la sesión, una proposición envenenada hacia el PP que se dio cuenta de la jugada por lo que pasó a la defensiva agarrándose a sus argumentos. Por cierto, en ese momento nadie volvió a mencionar la teórica legalidad de la convocatoria esbozada previamente por el secretario. El problema es que todo esto se podría haber evitado si se hubieran sentado todas las partes, reconocido errores y buscado una solución. Pero esto es la política.

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