Análisis

santiago cordero

El retorno de la esperanza

Márquez o Gasol son ejemplos de lucha por superar las adversidades

Nueve meses y tres operaciones después, el piloto de Cervera volvió a competir en un gran premio. Lo hizo este domingo en Portugal donde acabó la carrera en séptima posición. Al final, en boxes, el ocho veces campeón del mundo se emocionó y rompió a llorar. Atrás quedaban meses de una dura rehabilitación, muchísimo sufrimiento, mucho dolor, pero sobre todo frustración cuando intentó correr de nuevo y tuvo que volver a pasar por quirófano. La ilusión y la esperanza por volver a ganar un nuevo mundial han permitido su retorno.

Hace una semana, Pau Gasol, que no jugaba desde finales de 2019, a sus cuarenta años, tras fichar por el Barça, volvió a pisar una cancha de juego. Si Márquez había estado parado los últimos nueve meses, Gasol se ha tirado casi año y medio de recuperación. La mentalidad de hierro de un auténtico luchador, unido a la esperanza de poder poner punto final a su brillantísima carrera deportiva disputando con la selección española lo que para él serían sus quintos Juegos Olímpicos, han permitido al veterano jugador catalán volver a jugar un partido de competición oficial. De hecho ya lleva cuatro y en el último anotó 13 puntos. Veremos si finalmente puede conseguir su objetivo de ir a Japón, pero es evidente, que Pau está haciendo todo lo posible para alcanzarlo.

Hace unos años, Nadal protagonizó un episodio parecido, la capacidad de superar una lesión importante, retornar a las canchas y volver a ganar. Márquez, Gasol o Nadal son espejos donde la sociedad española debería mirarse. Podría decir los jóvenes, pero tal y como vamos, con el peso añadido de la pandemia incluido y con la crisis económica a la que estamos abocados, solo con la capacidad de sacrificio, de superación, de lucha que han mostrado nuestros deportistas seremos capaces de superar las dificultades que están por venir.

El problema estriba en que el modelo de vida que está arraigado en nuestro país es el modelo de cero esfuerzo y máxima recompensa. Como el del electricista que llegó al congreso de los diputados y dijo vengo a por lo del enchufe (le habían llamado para arreglar uno) y acabó de ministro 4 años. Yo me imagino las sesiones de trabajo de Marc Gasol o de Pau o de tantos deportistas españoles y luego leo en la prensa la cantidad de asesores y enchufados, por ejemplo en Diputación como noticia más reciente, de gente que ni siquiera trabaja. Entonces se me caen los palos del sombrajo, volviendo a perder la esperanza y la ilusión en este país.

De momento nos conformaremos con ver correr a Marc y jugar a Pau o Nadal, e intentaremos copiar su espíritu luchador.

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