Diámetro: Hasta no hace mucho, Jerez estaba dividida diametralmente por la carretera nacional IV. La calle Larga fue carretera y, además, vía obligada para muchos domingueros que en busca de la costa hacían parada en 'La Esperanza', obrador y 'pozo' de la mejor crema pastelera de España.

No sin protestas, se peatonalizó. Sin embargo, el resultado final convenció y las grandes marcas se instalaron. Las aceras dejaron de ser podios paralelos para convertirse en un solo bulevar, aunque no se acierta con el pavimento que hay que reponerlo con excesiva frecuencia.

Radio:Pocos vecinos quedaron en su radio próximo. Los viejos moradores sucumbieron a las ofertas irrechazables de 'las Zaras', sus hermanas y hermanastras. Bancos y 'Zaras' de día; desierto y soledad, de noche. Por una vez, no se cumpliría el viejo dicho de que Jerez es especial. Contaba con un potente centro peatonal y comercial como el de las grandes capitales.

Secante:El centro de Jerez, a veces, empapa y, a veces, deseca. Lo mismo encumbra a un triste hostelero que manda a paseo al todopoderoso señor Mcdonald y, por el mismo precio, a don Amancio Ortega. Parece que los peatones ya no gustan de estar peatonalizados. Se van evaporando los comercios y ya no quedan vecinos. Desierto y soledad, de día y de noche.

Tangente: Pero, como de los pájaros del campo se ocupa la divina providencia, Jerez ha quedado deslumbrada por una luz cegadora: 'luz shopping'. Aunque naciera extrarradio, se han convertido en el centro comercial de la provincia.

Nunca tantos forasteros vinieron a Jerez y, al mismo tiempo, nunca Jerez estuvo tan solo. ¿Cómo es posible esta contradicción? La respuesta es bien sencilla: esa área comercial podrá ser el centro de la provincia, pero a Jerez solo le toca por la tangente.

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