Ocho estampas sureñas y un hombre menguante

Un sábado en Triana me encuentro con hombres enigmáticos, mujeres despampanantes, recién casados, retablos dorados, comercios que cierran y azulejos que homenajean a trianeras ilustres, madres de poetas y toreros muertos. 6 novillos 6 y un bazar chino con una palabra tachada en el cartel. El flamenco está presente hasta en las autoescuelas, y en el mercado un tiovivo da vueltas junto a las ruinas del castillo. Entre las casas pintadas de blanco y albero veo un taller de cerámica fundado el mismo año que le cortaron la cabeza al último gobernador de la Bastilla.