Ocho estampas sureñas y un hombre menguante

Una noche en Sevilla puede empezar trágica y oscura pero siempre acaba brillando, tanto si creemos en la suerte como si brindamos por el fracaso. Por eso uno puede escuchar la historia de un suicida y luego encontrarse con un cartel que anuncia miles de premios, o puede enterarse de cómo murió Varelito en la Maestranza y luego reconciliarse con su vecino mientras ve el Mundial de fútbol en un bar. Al final todo es cuestión de perspectiva, como la Feria de Abril, el Garlochí, los seguros de decesos y hasta las colas para ver la tumba de Colón en la catedral.

Ocho estampas sureñas y un hombre menguante

El día de la moción de censura estoy en Madrid y entro en el cine a ver 'El increíble hombre menguante', que me hace pensar en los últimos momentos de Rajoy como presidente. Al salir me encuentro con unos novios haciéndose fotos de boda en Cibeles. Llueve y están cansados, pero aún pueden sonreír y besarse entre el humo de los coches. Me acuerdo entonces del mendigo que dos años antes en ese mismo escenario me habló de Rajoy, de Botín, de la injusticia y de la corrupción del sistema y me confesó que Martin Luther King había sido el verdadero responsable de su ruina.