Andalucía votó hace menos de quince días, son muchos los que ahora tienen respuestas para todo, "a cojón visto macho seguro" que diría un viejo amigo de Albacete, pero la noche del día dos los resultados nos dejaron atónitos a algunos y sorprendidos a todos.

La tremenda abstención de las izquierdas es signo de desapego y desconcierto, y la escisión que ha supurado por la derecha del PP desenmascara la estrategia del miedo y del derrumbe del crédito de las instituciones democráticas. La democracia nos abrió en canal exponiendo al aire todos los males, la ciudadanía cada vez se identifica menos con sus representantes políticos y sociales, quedó al relente la falta de conciencia real de nuestro representantes de lo que realmente siente y padece la ciudadanía.

Tendremos tiempo de comprobar los efectos en materia de derechos civiles y colectivos, en el mantenimiento y mejora de los servicios públicos, en la suficiente financiación que nadie ha discutido en campaña que no sea insuficiente, esperemos que tengamos tiempo, también, de corregirlos. Ahora es un buen momento para que al quedar al aire las debilidades y fortalezas de nuestra democracia, las fuerzas democráticas aprovecharan para dejar las falsas retoricas, hacer sana critica, honesta autocrítica, y responder a las causas del hartazgo.

Quizás los resultados en Jerez no son extrapolables a las municipales de mayo pero es bueno tomar nota. Como soy de todo menos ingenuo no espero que a los que les viene bien el discurso de la crispación lo abandonen dejando de instrumentalizar, mintiendo, el callejón sin salida catalán o el problema migratorio, pero las izquierdas de Jerez deberían cambiar las líneas rojas, que tanto daño nos hace, por la colaboración y una eficaz política de alianzas.

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