La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Aplauso al plan Impulsa

Aplausos -esperando que se dote y se cumpla- al plan Impulsa creado por la Junta para luchar contra el fracaso y el abandono escolar en las zonas más desfavorecidas. Sólo la educación puede ayudar a salir de las bolsas de marginación a quienes han nacido allí, la mayoría condenados a permanecer en ellas toda su vida (sí, condenados, como si aún viviésemos en las viejas sociedades estamentales). Ésta es una actuación de emergencia, como salvar a quien se está ahogando. Cosa de hoy mismo, ahora, ya. No hay tiempo. Están aquí, han nacido antes de que se puedan eliminar los guetos urbanos de ese cuarto mundo que vergonzosa y culpablemente existe en el primero, están en edad escolar, nada parece cambiar en su entorno, las actuaciones institucionales parecen desarrollarse en un nivel teórico sin efectos prácticos visibles y todos los planes están trazados a un inconcreto largo plazo.

Para que esto no sea un parche se deben desarrollar con urgencia las grandes acciones institucionales que con planteamientos realistas acaben con las bolsas de marginación. Se trata de devolverle a la política el exacto sentido que esta palabra tiene desde Aristóteles, sobre todo en los libros VII (el Estado ideal debe favorecer el acceso de los ciudadanos a los bienes materiales y culturales) y VIII (lo decisivo es la educación de los jóvenes) de su Política; algo muy alejado de la realidad bajuna, alicorta y egoísta que la política tiene hoy en España.

El plan Impulsa se pondrá en marcha este curso en centros de zonas necesitadas de transformación social, dirigido a alumnos del tercer ciclo de Primaria y de ESO, para fomentar la igualdad de oportunidades y atenuar las circunstancias desfavorables, buscando la permanencia del alumnado en el sistema educativo y motivando a alumnos, docentes y familias. Actividades culturales, deportivas y de convivencia deberán reforzar la educación en valores y fomentar la creatividad y el desarrollo personal.

Ojalá que este programa se dote bien económicamente, se planifique rigurosamente y logre implicar a los enseñantes y las familias. Porque sólo la educación puede dar una oportunidad que atenúe las circunstancias estructurales desfavorables -contra las que se debe luchar, por supuesto- que provocan el escándalo intolerable de que en el opulento primer mundo del siglo XXI nazcan niños esclavos de las circunstancias y condenados a la marginación.

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