Relaciones Humanas

Manuel Fernández / García-Figueras

Asco

TODO los diccionarios consultados definen la palabra asco con diversas acepciones pero la fundamental que nos interesa comentar es la que nos la describe como impresión desagradable causada por algo que repugna, que es indecoroso, despreciable, indignante y un sinfín de calificativos negativos. Toda ésta definición nos sirve muy bien para referirnos a lo que diariamente venimos sintiendo con las noticias sobre la corrupción en la política.

Hasta ahora solían ser casos relacionados casi siempre con el urbanismo y la especulación comercial, descarada y masivamente llevada a cabo por los capitostes de los municipios afectados. Pero en los últimos tiempos, ésta corrupción ha tomado muy diversos derroteros y afecta a personas que abusan de una confianza que su formación política le había asignado. Son personas de derecha, de izquierda y de centro porque, al parecer, el abuso de poder para enriquecerse no está reñido con ninguna ideología y tienen todas ellas la más absoluta falta de dignidad, de vergüenza, de ética y de ciudadanía. Por supuesto que también tienen culpa -y dan el mismo asco- los jefes y mandamases que dieron cancha a esos personajes siniestros y no fueron capaces de prever, controlar y medir el alcance de sus robos y fechorías. Son, además, personas desclasadas y desubicadas que van pregonando sus habilidades y se muestran muy satisfechos de su delictiva conducta porque piensan que son más listos que nadie y que los demás somos tontos.

Por eso y por más cosas, nos produce asco ésta lamentable y constante sucesión de corrupciones y nos alegra muy especialmente que se vayan descubriendo, conociendo y castigando. Sean del partido que sean y caiga quien caiga.

Sabemos de antemano que esto no acabará hoy ni mañana pero esperemos que sirva para conseguir un poquito de regeneración y desaparezcan esos oscuros personajes que, imitando las tácticas del fútbol, se introducen entre líneas de una formación política para marcar sus goles aunque sean ilegales y fulleros. Como alguien dejó dicho muy acertadamente, son basura, suciedad y detritos de nuestra convivencia aunque sean ingenieros, jueces, abogados y formen parte de los cuerpos profesionales más prestigiosos del país.

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