Vara y pulgar

Daniel lamparero

Director de Diario de Jerez

Benditos voluntarios

Aumentan las peticiones de ayuda a las asociaciones benéficas y los que las sostienen son imprescindibles

He tenido la oportunidad esta semana de conocer de cerca el Banco de Alimentos de Cádiz (de la provincia, de Jerez también) y varias asociaciones ONGs, entidades benéficas y solidarias de Jerez, su funcionamiento y su labor social, sin duda demasiado desconocida para la mayoría de la ciudadanía -incluyendo al que escribe- pero imprescindible en los tiempos que corren para que la sociedad avance hacia un mundo más justo e igualitario.

El objetivo principal del Banco de Alimentos es recoger alimentos para su redistribución entre las familias de la provincia que más lo necesitan, pero no acaba ahí su labor social. Una parte muy importante de su acción a lo largo de todo el año es la formación para la inserción, impartiendo cursos que en muchos casos contemplan prácticas en empresas, con cerca de un 30% de contratados, una labor impagable en esta época de crisis y que pasa desapercibida para buena parte de la sociedad.

Y toda esta labor del Banco de Alimentos (repito, de Jerez y de la provincia) y de las ONGs de aquí y de allá tiene como pilar fundamental el voluntariado, imprescindible para que todo este engranaje funcione y cumpla su cometido, que es -no lo olvidemos- ayudar al que lo necesita. Afortunadamente, Jerez en particular y la provincia de Cádiz en general son muy solidarias y cuentan con personas que se dedican a los demás de forma altruista sin exigir nada a cambio, de ahí la relación de asociaciones benéficas y su buen funcionamiento, vital como se ha demostrado antes y durante la pandemia y que ahora sigue siendo indispensable e insustituible, porque pese a los mensajes de optimismo y de bonanza económica, la realidad que manejan estas asociaciones es que el panorama no solo no ha cambiado sino que está empeorando a tenor de las solicitudes recibidas y de las cifras de beneficiarios, que lejos de disminuir van en aumento.

Así que, inasequibles al desaliento, estas asociaciones no cejan en su empeño de procurar un mundo mejor para todos y lo hacen con la ayuda del Banco de Alimentos de Cádiz, que es también el de Jerez aunque ya no tengan ni oficinas ni almacén en nuestra ciudad: por razones económicas -el alquiler de las naves- y logísticas están en Puerto Real pero siguen trabajando para toda la provincia sin caer en el catetismo localista de calificar y evaluar según la denominación de origen, que eso se queda -o debería quedarse- para los hooligans de boina calada hasta las cejas.

Así que cuando vean a voluntarios de cualquier organización no gubernamental, si tienen tiempo -con el maldito ritmo de vida actual- pueden conocer mejor qué hacen, cómo lo hacen y a quién ayudan. Estos voluntarios dedican su tiempo a los demás y lo hacen con una sonrisa. Vivimos tiempos difíciles y seguro que a todos nos gusta que nos ayuden cuando nos hace falta, sabemos que hay gente necesitada -no hay más que ver las cifras de paro en Jerez- y por eso la labor de las asociaciones en general y de los voluntarios en particular es más necesaria que nunca.

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