Las cosas que pasan

David Fernández

Bloqueados

ESTAMOS bloqueados por culpa de la crisis y la cosa empieza a ser preocupante. ¿Puede una delegada municipal exigirle a un presidente -Jerez Industrial, para más señas, aunque igual mañana se lo insinúan a usted- que se vaya porque no está capacitado para ejercer su puesto? Puede, aquí en Jerez ocurrió alguna vez y ahora Ainhoa Gil está dispuesta a que nadie olvide. La escuchas y se te queda la misma cara que cuando no acabas de entender qué criterio sigue el Ayuntamiento para dedicarle una calle a un artista y no a otro más reconocido. ¿Acaso hemos perdido el sentido común, la imaginación, la perspectiva o todo junto? A lo peor se nos olvidó pensar a todos, como cuando el empleado del banco te comunica que no puede darte tu dinero porque el programa del ordenador se lo impide. Esto confirma que cada vez nos parecemos más a los cajeros automáticos: "Lo siento, en estos momentos no podemos atenderle". Y que un cajero te deje tirado fastidia tela, pero que un empleado actúe igual, "porque el ordenador no me permite continuar", tiene guasa. Conste que ocurre en todos los órdenes. Ahora pides dos copas de fino y no es raro que el camarero te suelte: "Un momento, es que la máquina se ha bloqueado y no puedo continuar". ¿Y usted para que está: no es capaz de anotarlo mentalmente? Las nuevas tecnologías y los nuevos tiempos deben de poseer poderes para que los humanos cada vez nos parezcamos más a los cajeros, de lo contrario no se explica tan mala comunicación. También en este plano imitamos a las máquinas, que no suelen hablar entre ellas casi nunca. Observe: sigue usted sin conocer al 50% del vecindario después de una década viviendo en el mismo bloque. Subimos al ascensor y parece que de repente se nos olvidó hablar, ni siquiera nos miramos y de pedirnos la sal ni hablamos. Claro que si no hemos cruzado más de dos palabras en diez años, como para pedirnos dinero. Igual por eso vamos al cajero, aunque no nos hable siquiera. Incluso cuando te cruzas con alguien por la calle cuesta saludar con naturalidad. Muchas veces emitimos un sonido gutural en lugar de decir buenos días. Y llevamos así varios lustros, como si no supiéramos comportarnos como personas. Da miedo pensar qué harán a medio plazo las nuevas generaciones, que ahora no salen del cuarto ni para ver televisión. ¿Le dedicarán una calle a la playstation?

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios