Crónica Personal

Pilar / cernuda

Buenos datos

DATOS de paro, que dan la razón a Rajoy y Báñez cuando aseguran que este Gobierno va a reducir de forma importante las cifras de desempleo y creará unos centenares de miles de nuevos puestos de trabajo.

Lo están consiguiendo, aunque todavía deben poner el acento en los menores de 25 años y en el exceso de temporalidad a pesar de que los contratos indefinidos se han incrementado en un 27%, lo que significa que, siendo cierto que todavía hay millones de empleos mal pagados y con fecha fija de finalización, las cosas van cambiando poco a poco.

No se pueden echar las campanas al vuelo porque todavía hay dos millones de parados sin ningún tipo de prestación y porque con el paso del tiempo se advierte que nunca las cosas serán como antes. Nunca. Una desgracia, pero los españoles tendremos que habituarnos a lo que es moneda corriente en otros países: más emprendedores, y estar a lo que necesita el contratante. Como por desgracia sucede en países que solemos tomar como ejemplo, y que sin embargo aprietan las tuercas a los trabajadores a los que ponen objetivos de difícil alcance, obligan a traslados o cambios de horario, o los tienen permanentemente en vilo por si se reducen los ingresos, lo que provoca una reestructuración laboral inmediata.

Sin embargo, a pesar de que queda mucho por hacer, los últimos datos evidencian que docenas de miles de familias han visto este mes que la esperanza entraba por la puerta de la casa.

Esa buena noticia que habría que apuntar en el haber del Gobierno la empaña el propio partido del Gobierno. El titular de la creación de empleo ha quedado en segundo lugar frente al titular de la tensión interna que han provocado Cospedal y Arenas. Aunque más que tensión habría que hablar del envenenamiento con que han impregnado a sus respectivos equipos.

Si alguien piensa que Rajoy va a tomar medidas, que lo vaya olvidando: los que le conocen bien coinciden en que el presidente no dará ningún toque de atención en la reunión de la Directiva Nacional; se limitará a pedir unidad, que es lo mismo que nada. Desde hace años, distintas voces le aconsejaron que cuidara la coordinación entre el partido y el gobierno, y no hizo caso; se le aconsejó también que mantuviera los famosos "maitines" que tan bien les funcionaron a Fraga y Aznar, y tampoco lo consideró conveniente. Y de esos polvos salen estos lodos: rencillas, falta de diálogo y desazón.

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