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Calle contra calle

La fiabilidad de las encuestas está a la altura de los diagnósticos del doctor Simón

Se pregunta un amigo por qué el PSOE y, sobre todo, Podemos, no sacan a los suyos a contrarrestar este tsunami de cacerolas, que, como decíamos hace unos días, iría a más y ha ido y seguirá yendo. El peligro para ellos es que las caceroladas movilicen a la opinión pública indecisa, y que tengan, dada su fotogenia, repercusión internacional, que es lo que le faltaba a Sánchez.

No sé si mi amigo lo pregunta en forma retórica, con el retintín de que no los sacan porque no son capaces de despertar el entusiasmo de los suyos. Sin un entusiasmo nadie se molesta en tirarse a la calle a montar ruido. Los fallos en la gestión y en la comunicación del Gobierno han sido tantos y sus consecuencias tan graves que es de suponer que muchos partidarios, aunque sigan defendiendo sus colores como el que es de un equipo de fútbol, lo hagan vergonzantemente, por lo bajini. También es de suponer que otros hayan dejado, siquiera momentáneamente, de ser partidarios. Pero yo eso no lo sé y la fiabilidad de las encuestas está a la altura de los diagnósticos del doctor Simón. Simón y Tezanos, Tezanos y Simón, tanto montan, montan tanto.

Supongamos que el PSOE y Podemos tienen todavía músculo militante para sacarlo a la calle a apoyar al Gobierno. Démosles el beneficio de la duda. ¿Por qué no intentan contrarrestar las caceroladas?

Un estratega supondría que es más cómodo desprestigiarlas desde los medios afines como un movimiento imprudente de pijos y cayetanos insolidarios. Así no tienes que convocar a tus gentes y 1) no te llevas un chasco porque no te siga casi nadie, por si acaso; 2) puedes -si no te lo estropea un funeral de Anguita- acusar de imprudentes a los rivales y 3) no contrapones a tus gentes con las que protestan.

Porque esa contraposición puede ser muy contraproducente. O bien porque no se vea a los tuyos tan diferentes de los presuntos pijos o bien porque, como acaba de pasar en Alcorcón, los únicos que salgan a defender al Gobierno sean los antisistemas. El efecto de la contraposición entonces resulta un tanto chocante. Y cuidado con que no se les vayan las manos a la querencia y los contenedores.

Éste es el abanico de razones por las que no moverán ficha en la calle. No son contradictorias y pueden estar superpuestas. ¿Le parece a usted poca conclusión para una columna? Sí, pero hay un hecho: la calle ahora es y será de los contrarios al Gobierno. No es dato un pequeño.

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