Tierra de nadie

alberto Núñez Seoane

Carmena "Pinochet"

EL artículo debería llevar un título acorde con el asunto que en verdad importa pero, ya ven: no es así. Y no es así porque, como suele ocurrir en nuestro país, raro es el acontecimiento, efeméride, celebración, o evento de cierta trascendencia, en el que un vulgar advenedizo, un abrazafarolas cualquiera, o un bocachanclas de carrera, no aparezca en escena para robar protagonismo, al sol si falta hiciese, en busca de ese mezquino minuto de gloria al que, en verdad, sólo llegará por ser sobresaliente en ridículos, experto en patochadas, líder en memeces, o paladín de las cacicadas. Es el caso, amargo, cansino e indecente, de Carmena, impresentable alcaldesa de Madrid.

Es sábado cuando estoy escribiendo estas líneas. Mañana domingo -ayer para ustedes, cuando estén leyendo esto- habrá tenido lugar una manifestación en Madrid en defensa de 'La caza, la pesca y el medio rural'. No sé cuantos miles de personas estaremos allí, espero y confío, a pesar de las zancadillas de 'la bruja Lola' y sus palmeros eco-talibanes, que seamos unas pocas -bastantes- decenas de miles; la causa lo merece.

El acoso a cazadores y pescadores, además del desprecio al medio rural y sus habitantes, por parte de los que se arrogan la exclusividad en la defensa de la Naturaleza y el monopolio del amor y el cuidado a la fauna y la flora que la habitan, es, desde hace tiempo, inadmisible y, hoy por hoy, insostenible.

Ayer, cinco de Junio, fue el 'Día Mundial del Medio Ambiente', lo viene siendo desde 1972, fecha en que lo estableció la Asamblea General de la ONU. Tan sólo un año antes se fundaba Greenpeace en Canadá, y en 1961 aparecía WWF, ya ven, apenas 55 añitos. Nosotros, sin embargo: cazadores, pescadores y habitantes rurales, llevamos miles de años -desde que la especie humana apareció como tal-, cuidando de lo que ahora, cuatro iluminados ebrios de exaltación, absolutamente politizados, con la lengua muy larga y las conexiones neuronales muy cortas, nos quieren arrebatar. Nosotros, no somos 'el enemigo', nosotros no somos furtivos criminales que no respetan especies, hembras, crías, normas, vedas, o cotos; nosotros no somos los que arrasan espacios salvajes que dejan sin hábitat a las especies que allí viven; ni somos quienes pagan a pobres diablos para que masacren rinocerontes -por sus cuernos-, elefantes -por su s colmillos-, tigres -por sus huesos-, o gorilas -por su piel-. La caza es una pasión, un modo de vida tan noble como lo pueda ser el que más, por ello, merecedora de respeto, sujeto de dignidad, y legítima aspirante a la protección de los derechos que la asisten. Ningún santón teñido de verde que crea levitar sobre la ética, gobernar dignidades ajenas, o poseer la exclusividad de sentenciar sobre ecología, va a pasar por encima de ella -la caza- ni de los que la sentimos y amamos: los cazadores.

El pasado jueves, dos días antes de la manifestación de ayer, con todos los permisos en regla, el itinerario aprobado, las normas de seguridad consensuadas, el consentimiento de la Delegación del Gobierno y todos los trámites que se puedan imaginar, revisados y aprobados, durante la última reunión con los representes de Carmena, se nos comunica que no se va a permitir el acceso de los más de 50 autobuses provenientes de toda España a la plaza de Colón, además, nos cambian el itinerario aprobado y comunicado a todos los posibles asistentes. ¿El motivo?: favorecer a sus amigos, 'ecologistas', que habían convocado, con posterioridad, otra manifestación.

De no ser por la presión popular y porque 'los de Carmena' no ocupan la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid, ahí se hubiera quedado el atropello. Por fortuna, y debido a esas dos mismas causas, conseguimos mantener el acceso de los autobuses, aunque no que nos respetaran el itinerario previamente acordado. ¡Da igual, seremos muchos miles!

Una actuación propia de una déspota caprichosa, de una dictadorzuela del tres al cuarto, de una 'carmena' cualquiera. Antes de ayer fue la cabalgata de Reyes Magos, o las terrazas del barrio de Salamanca, ayer los seis mil millones del grupo 'Wanda' perdidos y los dos mil puestos de trabajo evaporados, hoy: la caza, la pesca y el medio rural, mañana… sólo Dios y los volubles antojos de una incompetente absoluta lo saben.

Ya conocen cómo acabó el Chile de Pinochet, pueden adivinar cómo terminará la Venezuela de Maduro, o la Grecia de Tsipras, así que háganse una idea de lo que podría ocurrir con la España de Carmena y los suyos…

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