Pues sí. Jerez tiene más mierda que el palo de un gallinero. El servicio es insuficiente para una ciudad como la nuestra. El personal también se antoja escaso y todo lo que ya sabemos. Pero también sería bueno ahondar en una cuestión que es fundamental, y que pasa por el civismo y la educación, ambas cosas, por cierto, que hay gente que ni conoce ni lo pretende. A chino le suena.

Es vergonzoso, sobre todo en estos meses de verano, ver cómo quedan los parques por la mañana luego de que una piara de cerdos, perdón, de que grupos de jóvenes se dediquen a beber, a fumar y a comer, para después no usar una puñetera papelera ni por llevar la contraria. Y sé de lo que hablo. Tengo un parque enorme en mi casa y no hay mañana en que no aparezca regado de papeles, vasos de plástico y latas de refrescos, mientras las papeleras, a un palmo de los banquitos donde estos animales se sientan, permanecen vacías, como un adorno más.

Tampoco me explico por qué nadie vigila, nadie es capaz de poner coto a una situación que va a más, como si no tuviésemos suficiente con la cantidad de guarros que no son capaces de recoger las mierdas de sus perros.

Da un poco de pena que Jerez esté como está, pero no podemos achacarlo absolutamente todo a la quiebra y al ruinazo que tenemos encima. Para que una cosa funcione mejor no es solo cuestión de que nos echen un cable: hay que arrimar el hombro desde dentro, y no caer en esa supina gilipollez de "bueno, así se le da trabajo al barrendero", frase esta que, junto "el cliente siempre lleva razón" es la carajotada más gorda del mundo si exceptuamos "Sálvame".

A ver si en lugar de quejarnos (aunque tengamos derechos y razones) también nos aplicamos las obligaciones. Empecemos, por ejemplo, por enseñar a tanto gorrino para qué sirve una papelera.

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