Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Charcos de verano

Mezclar la inmigración con la pobreza en Jerez le ha costado a Saldaña su primer disgusto como candidato

Debe ser cosa del calor, que una vez más nos ha cogido a todos por sorpresa. Desde los tiempos en los que el PP habló de montar una playa en el parque González Hontoria, como la que Carmena (poco que ver con el PP) quiere montar ahora en la plaza Colón de Madrid, no se había visto algo parecido. Hay políticos y personas, que a veces son lo mismo, que tienen auténtica habilidad para meterse en toda clase de charcos, incluso en aquellos en los que la supervivencia se hace harto complicada. Es lo que le ha pasado esta semana al candidato del Partido Popular a la Alcaldía, Antonio Saldaña, cuando se ha referido al asunto de la llegada de inmigrantes a nuestras costas y, en consecuencia, al albergue instalado por Ayuntamiento y Cruz Roja, con apoyo de varias oenegés, en elpabellón municipal Kiko Narváez. Su alusión a que no hay que olvidar que en Jerez también hay muchas personas con necesidades, algo que por desgracia es verdad, le ha costado su primer gran disgusto como candidato. No es un asunto de buenismo sino de simple y llana solidaridad. Porque esa atención a los inmigrantes no sale de un dinero del Ayuntamiento sino de Cruz Roja y la UE, con carácter finalista. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero tal vez haya quien piense, como el candidato popular, que ese es un discurso que vende en una parte del electorado. ¿Habría dicho lo mismo Saldaña si la llegada de los inmigrantes a Jerez y su acogida se hubiesen producido con el PP en el Gobierno central?

Hasta su jefe de filas, el también jerezano Antonio Sanz, que esta semana se ha despedido de la Delegación del Gobierno en Andalucía en la que ha desarrollado una gran labor sin tintes políticos, le ha tenido que corregir diplomáticamente. Sanz es voluntario de Cruz Roja desde hace muchos años y sabe de qué va la cosa, ha ayudado anónimamente a muchas personas que han llegado en pateras a nuestras costas y no puede entender que eso sea incompatible, o que se relacione, con la pobreza que existe en nuestro país. Su labor y testimonio en este campo le honran como político y como persona.

Por supuesto que todo esto no significa que Saldaña sea un xenófobo, como algunos han tratado de hacer ver aprovechando su discurso, que se presta a diferentes interpretaciones. Saldaña es inteligente, sabe desde el principio que una campaña electoral plana desde la oposición de aquí a un año no le beneficia y que debe ponerse el foco en todo momento, más ahora que las siglas del PP viven horas bajas y que no tendrá ministros que 'bajen' a ayudarle en la lucha electoral. Pero una cosa es poner en marcha una campaña que lleve por título 'Jerez CaPPital' que llama al orgullo local más profundo y reclama más protagonismo y medios para esta ciudad y otra apelar a sentimientos que pueden acabar enfrentando a vecinos y a valores básicos. Hay determinados asuntos en los que, gobierne quien gobierne, no pueden existir matices por muchos votos que se puedan rascar. Y el de la inmigración en el que se ha metido Saldaña es un charco, sí, pero como el Mediterráneo de grande.

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