Las dos orillas

José Joaquín León

Comparaciones odiosas

CUANDO un político se va, queda un espacio vacío que no se puede rellenar. Y cuando él mismo designa a su sucesor (o sucesora) suele pasar lo siguiente:

1. Que designa a un fenómeno (o fenómena), sabiendo que será a mayor gloria del pueblo, ahora llamado la ciudadanía.

2. Que designa a un petardo (o petarda), sabiendo que será a mayor gloria del que se va; y que, en las comparaciones históricas, la gente dirá: "Pepe no era tan malo, pues la sucesora fue peor".

Adivinen ustedes en cuál de los dos supuestos encaja la designación digital realizada por el señor Griñán, de cara las primarias del PSOE de Andalucía. Y adivinen la carita que se le habrá quedado, si es verdad que Luis Planas se presenta por su cuenta, excepto que sea un paripé.

Cuando Manuel Chaves dejó la presidencia de la Junta, sin respetar que era Semana Santa y había asuntos mejores en los que ocuparse, la visión que se propagó sobre su sucesor Griñán era la siguiente: "Es un hombre más preparado que Chaves, de gran perfil intelectual y político, si bien no tiene el carisma populista ni el don de gentes de su antecesor, a la hora de moverse por los pueblos y saludar a los vecinos y vecinas que se le acerquen en Villanueva del Trabuco (Málaga), Villaluenga del Rosario (Cádiz), o por los pueblos de Jaén, donde casi todos son colegas de Gaspar".

No es nuevo el truco de nombrar tú mismo a uno (o una) peor que tú mismo, para que te haga grande en la comparación. Ni tampoco lo han practicado solamente en el PSOE. Cuando Aznar nombró sucesor a Rajoy, en detrimento de Rato y de Mayor Oreja, la gente, que es muy mal pensada en general, pensó: "José Mari ha nombrado al peor y así recordaremos cuando España iba bien". Pero después, viendo la sombra de Rato en Bankia tras pasar por el FMI, y que Mayor Oreja se centra en criticar a Bildu, entendimos que Aznar acertó al designar a Rajoy, aunque parece que fue sin querer, pues ahora se mosquea con él.

Andalucía, la nuestra, es una autonomía arruinada, campeona de Europa del paro, con un bipartito desautorizado en Bruselas, con los jóvenes más preparados emigrando y con los servicios desprestigiados. Gane o pierda, el PSOE necesitará un candidato solvente, cuyo mejor perfil sería justo lo contrario de la muchacha renovada propuesta por Griñán. Esto lo habrá asumido Luis Planas, porque aquí nos conocemos todos, y ya se verá si va en serio.

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