El balcón

Cuneros a babor

El paracaidismo es un clásico generalizado. Es hipócrita llamarse a escándalo cuando lo practica la extrema derecha

Lo de Salobreña es una anécdota. La tradición de los cuneros es antigua; el término se acuñó en el XIX en época del caciquismo para designar a los candidatos foráneos que el Gobierno patrocinaba en determinados distritos. Es una práctica de riesgo, por la ignorancia de los paracaidistas del terreno que pisan. A veces recuerdan a Adorno, un futbolista argentino falso oriundo español, contratado por el Valencia en 1971, que cuando llegó a España dijo que sus inventados abuelos gallegos eran de Celta, provincia de Vigo.

Jorge Verstrynge encabezó en 1982 la lista de Alianza Popular al Congreso de los Diputados por Sevilla, provincia con la que no tenía vinculación. Creo recordar que alquiló una habitación en un apartahotel. En aquel entonces era más fraguista que Fraga e imitaba a su patrón hasta en lo arrollador de su verbo. Cuando se le preguntaba por su condición de cunero respondía que pensaba partirse la camisa por Sevilla. Susana Díaz aún no había inventado lo de dejarse la piel, que dio tanto juego que Moreno se lo copia ahora. A Verstrynge no le dio tiempo a partirse muchas camisas por Sevilla, porque al año siguiente fue candidato perdedor a alcalde Madrid contra Tierno Galván. Lo que sí hizo en los años subsiguientes es cambiar de chaqueta dejándose llevar por los vientos de babor; militó en el PSOE, asesoró al PCE y se entusiasmó con Podemos, pero esa ya es otra historia.

Cuneros de campanillas hemos tenido en Andalucía de todos los colores. Y Cádiz ha sido generosa tierra de acogida. El madrileño de origen asturiano Rodrigo Rato fue diputado del PP en el 82 cuando todavía no mandaba su amiga Teófila Martínez. Y el cántabro Pérez Rubalcaba lo hizo en 2008 por los socialistas, con la excusa de que había veraneado alguna vez en Conil. También hemos exportado paracaidistas: Juan Manuel Moreno se estrenó en el Congreso en 2000 como diputado por Cantabria.

Y para cunero, uno muy señalado ha sido el general del Aire Julio Rodríguez, paracaidista lanzado al número dos de la lista de Podemos por Zaragoza al Congreso en 2015, sin éxito. Y también frustrado candidato en un intento como primero por Almería, ignorado por los simpatizantes del PCE e IU, que se negaron a votarle en 2016. Cuneros han sido en las autonómicas Chaves por Cádiz, Griñán por Córdoba, Arenas por Almería, y ahora lo va a ser Inmaculada Nieto por Málaga. Llamarse a escándalo por esta costumbre cuando la practica la extrema derecha además de hipócrita es alimentar uno de sus dos elementos fundamentales de la estrategia de Vox, el victimismo.

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