HABLADURÍAS

Fernando Taboada

Democracia a la carta

AUNQUE el protagonismo se lo lleven los cuatro de siempre, no hay que olvidar que a las elecciones, sobre todo si son europeas, suelen concurrir unos partidos muy raros. Al no estar reñido el hecho de tener aspiraciones políticas con el de tener cierta inclinación hacia lo churrigueresco, lo normal en estos casos es que, al llegar a la mesa electoral, nos encontremos con las papeletas de unas formaciones cuyas siglas invitan a pensar que la vida extraterrestre lleva años implantada entre nosotros.

Aunque a veces, al escuchar a sus líderes en los espacios de propaganda electoral, cueste trabajo saber si son los encargados de la sección de droguería del súper o si son realmente los flamantes candidatos a todo un Parlamento Europeo, reconozco mi admiración por estas formaciones, que son modestas pero con nombre rimbombante. Sé que se presenta, por ejemplo, el Partido de los Piratas (dejando claras sus intenciones de amargar la vida a la Sociedad de Autores) y un partido holandés -el de los Animales- que defiende las principales reivindicaciones, tanto de mulos como de gallinas ponedoras. Pero me pregunto si volverán este año a participar en los comicios aquellos Ciudadanos Agobiados y Cabreados que surgieron en el 93. O los miembros del Grupo Político Honradez Absoluta Española (creo que los cincuenta y pico votos que lograron la última vez no deberían desalentarlos.) Y la Alternativa Motor y Deportes, ¿seguirá pidiendo mayor libertad para los conductores cántabros de todoterrenos, como pretendían sus fundadores, o se habrá disuelto tras una crisis interna?

Lo que no debemos olvidar es que esta proliferación de partidos inverosímiles tiene su explicación porque los otros, los mayoritarios, suelen proponer soluciones para los grandes problemas de la Humanidad, pero fallan cuando toca arreglar lo que se cuece a la vuelta de la esquina. Y como la gente de a pie sospecha que difícilmente serán capaces de solucionar la crisis mundial aquellos que no saben dar una solución para el alcantarillado de su barrio, se entiende que los grandes acaben rivalizando con estos partidos, digamos, menos ambiciosos.

Pero se echa en falta más especialización. La Iniciativa Social de Mayores y Jubilados de Pinto no engañaba a nadie cuando se inscribió en el Registro de Partidos Políticos. Ni aquella otra formación, la Sandía con Tres Avances, tan preocupada por intervenir en el áspero mundo de las tragaperras. Por eso muchos votantes todavía hoy se debatirán en un mar de dudas, confiando en que mañana, al llegar a las urnas, se encuentren con una papeleta que se ajuste a sus inquietudes: la de una Coalición por la Eliminación de Fosfatos en el Jamón York, o la de un Grupo Independiente de Víctimas del Bar que hay Debajo de Casa, si no les ha dado por presentar candidatura a los miembros de la Alianza Democrática por la Universalización de la Falda Escocesa, que puede que no exista aún, por lo que urge ir poniendo manos a la obra.

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