Crónica Personal

Dinero bien empleado

Pedro Sánchez no se da cuenta que también es corrupción cruzarse de brazos ante un ministro que miente

El presidente de Aragón va a financiar una campaña en medios de comunicación británicos, empezando por The Guardian, para promocionar la ganadería aragonesa. Sector que da trabajo a más de 20.000 aragoneses y que coloca en el comercio un producto de excelente calidad, que cumple con las normativas españolas y comunitarias. Incluidas las grandes granjas que detesta el ministro Alberto Garzón, que se ha referido a la supuesta mala calidad de la carne de los animales maltratados que allí se crían.

Javier Lambán ha tomado una iniciativa que dice mucho de su compromiso con la gente de su tierra, y ha dado un paso adelante para hacer frente a la maledicencia de un ministro que ha dado muestras sobradas de desconocimiento de las competencias de su departamento y de su escaso compromiso para defender los intereses españoles.

Al fin encontramos dinero público bien empleado, entre tantos ejemplos de personalidades que lo destinan a proyectos irrelevantes, fundaciones que no se sabe bien cómo lo gastan, proyectos supuestamente progresistas o supuestamente conservadores con un tinte ideológico que tira para atrás, o asesores de nada que a veces ganan más que el propio dirigente que bendice con un buen sueldo a alguien de escasas luces.

Mientras Lambán toma una decisión que le honra, y no son muchas las ocasiones en las que se puede aplaudir a un político con responsabilidades de gobierno, Pedro Sánchez calla cuando varios ministros de Podemos desmienten a las dos ministras socialistas que dicen que las declaraciones de Garzón a The Guardian fueron a título personal, y calla cuando cualquier presidente de cualquier Gobierno está obligado a defender a los centenares de miles de personas que dependen de la agricultura y ganadería. Pero no sólo calla, sino que encima aprovecha la reunión de su Comité Federal para volver al irritante discurso triunfalista con el que pretende a engañar a millones de españoles, aunque cada vez son menos los que ya no son engañados porque han encontrado el punto al presidente de Gobierno. Calla ante los avances de partidos populistas rechazados social y políticamente en la mayoría de los países democráticos, mientras aquí vuelan alto gracias a la condescendencia presidencial.

Eso sí, se pone siempre como ejemplo de hombre de Estado que además actúa de forma implacable contra la corrupción. No se da cuenta de que la corrupción no es sólo quedarse con el dinero ajeno o tratar de ocultar ilegalmente el propio. También es corrupción la falta de moralidad. Por ejemplo, cruzarse de brazos ante un ministro que miente y afecta gravemente a los intereses de los españoles.

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